martes, 27 de noviembre de 2012

"Caso Schreber"



"EL Doctor Schreber"


1- Historial clínico:
1884 - Primera enfermedad. Estado de Hipocondría
1885 - se recupera. Convive con su mujer. No pueden tener hijos.
1893 - (Junio) Se lo nombra presidente del Superior Tribunal de Dresde.
· En el intervalo tiene algunos sueños de que la enfermedad reaparece.
· En un estado de dormir y vigilia: “La representación de lo hermosísimo que es sin duda ser una mujer sometida al acoplamiento.”
En Octubre asume el cargo. A fines de octubre surge la segunda enfermedad.

Síntomas de la segunda enfermedad:
· Ideas hipocondríacas. (destrucción de diferentes partes del cuerpo) Es inmortal mientras siga siendo hombre.
· Redoblamiento del cerebro.
· Ideas de persecución.
· Ideas delirantes (carácter mítico y religioso)
· Insultaba a las personas por las cuales se sentía perseguido y perjudicado, sobre todo a su médico anterior Flechsig, lo llamaba "almicida" (Asesino de Almas)
1894 - Paso a otro asilo. El director era Weber.
1902 - Se levanta la incapacidad.

Descripción del contenido delirante:
El paciente se consideraba llamado a redimir el mundo y devolverle la bienaventuranza pérdida. Pero cree que solo lo conseguirá luego de ser mudado de hombre a mujer.
En esta misión suya redentora, lo esencial es que primero tiene que producirse su mudanza en mujer. No es que el quiera mudarse en mujer , más bien se trata de un tener que ser fundado en el orden del universo, y al que no puede sustraerse, aunque en lo personal habría preferido mucho mas permanecer en su honorable posición viril en su vida.
El paciente informa que ya han pasado a su cuerpo unos nervios femeninos, de los cuales, por fecundación directa de Dios, saldrán hombres nuevos. Solo entonces podrá morir de muerte natural y conseguirla bienaventuranza como los demás seres.
El psicoanalista trae la conjetura de que aun formaciones de pensamiento tan extravagantes se han originado en las mociones más universales y comprensibles de la vida anímica. Por eso busca conocer los motivos y caminos de esa transformación.

El médico destaca dos puntos: el papel redentor y la mudanza en mujer. Es tentador suponer que la ambición de hacer el papel de redentor seria lo pulsionador en este complejo delirante, y la emasculación no podría reclamar otro significado que el de un medio para ese fin. El estudio de las memorias nos impone una concepción diversa. Nos enteramos de que la mudanza en mujer (emasculación) fue el delirio primario, juzgado al comienzo como un acto de grave daño y de persecución, y que solo tardíamente entro en relación con el papel de redentor. Un delirio de persecución sexual se transformó en el paciente en el delirio religioso de grandeza. Inicialmente hacia el papel de perseguidor el medico (Flechsig), mas tarde Dios mismo ocupo ese lugar.

La relación del enfermo con Dios
Schreber había sido en sus días sanos un incrédulo en asuntos de religión, no había podido abrazar una fe sólida en la existencia de un Dios. A lo largo de todo el libro se extiende la acusación de que Dios, acostumbrado solo al trato con los muertos, no comprende a los hombres vivos.

La enfermedad es concebida como una lucha del hombre Schreber contra Dios, en la cual sale triunfador el hombre porque tiene de su parte el orden del universo. Schreber seria el hijo de dios, llamado a salvar al mundo de su miseria.
Para Schreber la bienaventuranza es la vida en el mas allá a que es elevada el alma humana mediante la purgación tras la muerte.

Resumen de la alteración Patológica:(siguiendo las dos direcciones de su delirio)
Antes era alguien inclinado a la renuncia de los placeres sexuales, y no creía en la existencia de Dios; discurrida la enfermedad fue un creyente en Dios. Pero así como su recuperada fe en Dios era de raro índole, también la pieza de goce sexual que se había conquistado presentaba un carácter harto insólito. No era ya una libertad sexual masculina, sino un sentimiento sexual femenino frente a Dios.
Si nos acordamos del sueño que tuvo en el periodo de incubación de su enfermedad se vuelve evidente que el delirio de mudanza en mujer no es más que la realización de dicho contenido onírico. En aquel tiempo se había revuelto con viril indignación contra ese sueño, y de igual modo se defendió de el al comienzo, durante la enfermedad; veía la mudanza en mujer como una irrisión a que lo condenaban con un propósito hostil. Pero llego un momento en que empezó a reconciliarse con esa mudanza y la conecto con unos propósitos superiores de Dios.

2- “Intentos de interpretación”

RELACION DE SCHREBER CON FLECHSIG: Al comienzo el caso Schreber llevaba el sello de delirio de persecución que se borra a partir de la reconciliación. La relación del enfermo con su perseguidor se puede resolver mediante una fórmula: la persona a quien el delirio atribuye un poder y un influjo tan grandes es la misma que antes de contraerse la enfermedad poseía una significación de similar cuantía para la vida de sentimientos del paciente, o una persona sustitutiva de ella, fácilmente reconocible. Sostenemos que la intencionalidad del sentimiento es proyectada como un poder exterior, el tono del sentimiento es mudado hacia lo contrario y que la persona ahora odiada y temida a causa de su persecución es alguien que alguna vez fue amado y venerado.
Como sabemos en el periodo de incubación de la enfermedad tuvo un sueño de retorno de la enfermedad. Podemos inferir que con el recuerdo de la enfermedad despertó también el médico y que el sueño tuvo un sentido de añoranza “me gustaría volver a ver a Flechsig”. Se le instaló enseguida un rechazo de esa fantasía femenina. En su lugar el paciente temía un abuso sexual de su médico. Un avance de libido homosexual fue entonces el ocasionamiento de esta afección. Un notable detalle del historial es decisivo para la ulterior trayectoria y ocurre cuando en el medio del nombramiento y la Asunción del cargo la esposa se va de viaje. Cuando esta vuelve lo encuentra alterado. El vínculo con su esposa lo protegía de la homosexualidad, del deseo que sentía por los hombres que lo rodeaban. Hay otro factor que podría entrar en cuenta y es el hecho de que no podían tener hijos. Esto se relaciona con el delirio de que Dios lo va a fecundar.
Tiene que haber algo más que una sensación de simpatía hacia un medico que pueda estallar en un hombre 8 años después y convertirse en la ocasión de una perturbación mental tan grave. Nos es difícil que la sensación de simpatía hacia el médico procediera de un proceso de transferencia, por lo cual una investidura de sentimiento es trasladada de una persona para el sustantivo a la del médico, de modo que este es un sustituto de alguien mucho más próximo al enfermo. El médico le ha hecho recordar a la esencia de su hermano o de su padre.
La ocasión de la enfermedad fue entonces la emergencia de una fantasía de deseo femenina (homosexual pasiva) cuyo objeto era la persona del médico. La personalidad del enfermo le contrapuso una intensa resistencia, o la lucha defensiva escogió la forma de un delirio de persecución. El ansiado devino entonces perseguidor y el contenido del deseo de la fantasía paso a ser el de la persecución. Lo que singulariza al caso Schreber es el desarrollo que cobró y la mudanza que sufrió en el curso de ese desarrollo. Uno de esos cambios consiste en la sustitución de Flechsig por la persona superior de Dios. Ello prepara el segundo cambio y, así, la solución del conflicto. Si era insoportable avenirse al papel de la mujerzuela frente al médico, la tarea de ofrecer al propio Dios la voluptuosidad que busca no tropieza con igual resistencia del yo. La castración deja de ser insultante ya que deviene acorde al orden del universo. El yo es resarcido por la manía de grandeza y la fantasía de deseo femenina se ha abierto paso, ha sido afectada.
Si el perseguidor Flechsig fue antaño una persona amada, tampoco Dios es más que el retorno de otra persona amada pero más sustantiva. Esa otra persona no puede ser más que el padre con lo cual Flechsig es forzado hacia el papel del hermano.
Para que la introducción del padre en el delirio de Schreber nos parezca justificada hay que tener en cuenta los rarísimos rasgos que se hallaron en el Dios del enfermo y en la relación entre estos. Era la mas asombrosa crítica blasfema y rebeldía con respetuosa devoción: Dios no era capaz de aprender por experiencia, no conocía a los hombres vivos porque solo sabia tratar con cadáveres.

El padre de Schreber era un medico muy importante, un padre así no era por cierto inapropiado para ser transfigurado en Dios en el recuerdo tierno del hijo, de quien fue arrebatado tan temprano por la muerte. Conocemos con exactitud la postura del varón frente a su padre; contiene la misma alianza entre sumisión respetuosa y rebelión que hemos hallado en la relación de Schreber con Dios.
También el caso Schreber nos muestra el terreno del complejo paterno. Conflicto infantil con el padre amado. En estas vivencias infantiles el padre aparece como perturbador de la satisfacción buscada por el niño. En el desenlace del delirio, la fantasía sexual infantil celebra un triunfo grandioso; la voluptuosidad misma es dictada por el temor de Dios, y Dios mismo (padre) no deja de exigírsela al enfermo. La más temida amenaza del padre, la castración, ha prestado su material a la fantasía de deseo de la mudanza en mujer, combatida primero y aceptada después.
La fantasía de deseo se entrama con una frustración, una privación en la vida real y objetiva. Schreber nos confiesa una privación así, su matrimonio no le dio hijos, sobre todo un varón que lo habría compensado por la pérdida del padre y del hermano y hacia quien pudiera afluir la ternura homosexual manifiesta.
Acaso el doctor Schreber forjó la fantasía de que si él fuera mujer seria más apto para tener hijos, y así halo el camino para resituarse en la postura femenina frente al padre de la primera infancia. Entonces el posterior delirio según el cual por su castración el mundo se poblaría de “hombres nuevos de espíritu Schreberiano”, estaba destinado a remediar su falta de hijos.

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