miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Qué quiere una mujer?: Tiresias lo sabe


 1.
Tiresias había encontrado unas serpientes copulando cerca de Cilene y, por haberlas herido, fue transformado de hombre en mujer; pero al ver a aquellas serpientes uniéndose en otra ocasión, se volvió hombre de nuevo. Por eso cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Este dijo que, si el placer tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve; entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación. Esto es lo que dijo Tiresias a Zeus y Hera: El hombre goza una sola parte de diez mientras que la mujer se satisface en las diez deleitando su mente.

2.
Dentro del psicoanálisis es Lacan quien usa el mito de Tiresias cuando se interroga por el goce de las mujeres, dice: “No sabemos ni una palabra sobre el goce femenino”; sin embargo no es cuestión reciente; hubo ya un cierto Júpiter, por ejemplo, Sujeto supuesto Saber, de eso no sabía. Le preguntó a Tiresias. Cosa formidable: ¡Tiresias sabía mucho más! Sólo cometió un error, decírselo; como ya saben, perdió la vista.”

3.
¿Qué quiere una mujer? Desde Lacan podría ser respondida de esta manera: Un deseo muy extraño a toda búsqueda del tener fálico propio de los varones (material o no: casa, auto, logros intelectuales, ascensos, etc.)
Son las mujeres quienes tienen el don de no tener el falo y entonces para ellas es el valor privilegiado del ser. (Para una mujer no es importante ser la primera sino la última, decía Oscar Wilde). Es decir que ellas no son objeto más que a condición de encarnar para el partenaire la significación de la castración y de presentarse bajo el signo menos, es por ello que Lacan le da especial importancia al texto “La mujer pobre” de León Bloy.

4.
De esto se desprende por un lado que ya la misma expresión lacaniana de ser el falo implica cierto desprecio en cuanto al tener del Otro varonil. Implica cierto sacrificio de los bienes, de la ambición de todo tener. Siguiendo a Soler “todo lo que pertenece al deseo de adquirir, de apropiarse, vale para el hombre en tanto metonimia de su tener fálico. El deseo estaría interdicto para las mujeres, trátese de la fortuna, del poder, de la influencia, del éxito, en suma, de todas las búsquedas llamadas fálicas de la vida cotidiana.”
De allí que el amor cobra especial relevancia para toda mujer.
De allí también que el amor feminiza…
“Rosa Aksenchuk”

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