jueves, 18 de julio de 2013

Resumen de S. Freud Tótem y tabú - Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos (1912-1913)



El horror al incesto

La vida de los salvajes es un estadio previo de nuestro propio desarrollo cultural. Si esto es cierto, encontraremos notables concordancias entre la psicología del salvaje y la psicología del neurótico, y podremos comprender ambas bajo una nueva luz.

Freud toma el ejemplo de los actuales salvajes de Australia. Ellos se rigen por el totemismo: cada clan tiene su tótem, un antepasado benefactor y protector que une a los miembros más que los mismos lazos de sangre. En cada tótem está siempre la norma de la exogamia, no estando permitido el vínculo sexual entre miembros del mismo clan totémico. Totemismo y exogamia aparecen muy unidos. Si alguien viola la norma, toda la tribu lo castiga enérgicamente como si estuviese defendiéndose de una seria amenaza, aunque la violación implique un amorío pasajero que engendra hijos. Si el tótem se hereda de la madre, entonces los hijos no podrán tener comercio sexual ni con su madre ni sus hermanas, ya que son del mismo tótem. Todos los descendientes del mismo tótem son considerados parientes consanguíneos (de la misma sangre), aún cuando sean de distintas familias. Tienen horror al incesto.

Así, la estirpe totémica reemplaza a la familia realmente consanguínea, tanto que un hijo llama 'padre' no sólo a quien lo engendró, sino a cualquier otro hombre que pudiera haberse casado con su madre. Tal parece ser la herencia del viejo sistema del matrimonio grupal, donde un cierto número de hombres pueden fecundar otro cierto número de mujeres. La rigidez de la prohibición del incesto se podría entender como forma de prevenir el incesto grupal.

El clan o estirpe totémica junto a otros clanes forman una unidad mayor llamada sub-fratia, y dos de éstas últimas forman a su vez una fratria. Fratrias y sub-fratrias son exógamas entre sí. Pero sin embargo alguien de un clan totémico de la fratria 1 sólo puede tener comercio sexual con alguien de un clan totémico de la fratria 2 y no con una sub-fratria de su misma fratria, lo cual limita mucho la exogamia. Se impuso tal organización quizá porque la prohibición totémica original del incesto empezaba a relajarse. De todo esto importa destacar el horror que tienen los australianos al incesto, quizás porque en ellos la tentación es mayor.

Además de la prohibición totémica, el incesto también se combate con 'evitaciones', o sea una serie de normas para no cometer incesto y encontrables también en otras tribus no australianas. Tales mandamientos suelen ser también muy estrictos, debido a las tentaciones derivadas de las vicisitudes matrimoniales, que pueden llevar incluso a cometer incesto con la suegra. Si bien ésta puede ser exogámica, la norma de la evitación combate las fantasías de incesto, que son inconcientes.

El psicoanálisis nos permite entender el horror al incesto como un rasgo infantil, que concuerda llamativamente con la vida anímica del neurótico, ya que éste inhibió su desarrollo regresando a la etapa infantil en una fijación incestuosa, que la persona normal reprimió.

 El tabú y la ambivalencia de las mociones de sentimiento

Tabú significa algo sagrado, pero sobretodo algo prohibido, y no por algún dios, sino que es la norma misma quien prohíbe. Tabú significa también algo que protege, a jefes, niños, mujeres, etc. Si investigamos desde la psicología estos tabúes, también podremos comprender los nuestros propios.

Wundt habla del tabú de los animales (prohibición de matarlos y comerlos), y que es el núcleo del totemismo. También pueden ser tabúes seres humanos (niños, mujeres, etc) y otros objetos como plantas, casas, etc. Wundt cree que el tabú obedece al miedo a un poder demoníaco supuestamente escondido en el tabú. Su contagio se evita mediante ceremonias expiatorias.

Con el tiempo el tabú pasó poco a poco a prohibir por sí solo, pasando lo demoníaco a un segundo plano. Sin embargo Wundt no llega a las raíces últimas del tabú, que son raíces psicológicas y no demoníacas.

El psicoanálisis nos muestra el tabú en los enfermos obsesivos, llenos de tabúes a los que obedecen tanto como los salvajes. Hay concordancias entre las prohibiciones obsesivas neuróticas y los tabúes, como por ejemplo que son igualmente inmotivadas y de enigmático origen, y además impuestas desde dentro del sujeto. Además, no sólo prohíben cierta acción sino también el mismo pensar en hacerla. Los enfermos obsesivos se portan como si las personas tabúes fueran portadoras de una enfermedad contagiosa, y mediante ceremoniales buscan anular la nefasta influencia de lo prohibido. En suma, las concordancias son 4: carácter inmotivado, convencimiento interno, desplazabilidad (contagio) y acciones ceremoniales.

Freud da el ejemplo de la persona que reprimió su placer al contacto, creándose así un conflicto (deseo tocar pero está prohibido hacerlo, es tabú). Las prohibiciones tabú son ambivalentes: en lo inconciente les gustaría violarlas, pero al mismo tiempo temen hacerlo. Las más antiguas e importantes prohibiciones-tabú son las dos leyes fundamentales del totemismo: no matar al animal totémico, y evitar el comercio sexual con los miembros del sexo opuesto del mismo clan totémico. Consiguientemente, estas debieron ser las apetencias más fuertes del hombre, ya que el fundamento del tabú es un obrar prohibido para el cual hay una intensa inclinación inconciente.

El hombre que violó un tabú se vuelve él mísmo tabú porque da el mal ejemplo a los demás, los cuales deben entonces evitarlo. También se vuelve tabú el ser humano que tienta a violar lo prohibido, como por ejemplo una mujer, o también el hombre que despierta envidia. Esta transferibilidad del tabú refleja la inclinación de la pulsión inconciente, ya indicada para la neurosis, a desplazarse siempre sobre nuevos objetos siguiendo diferentes caminos asociativos.

Hasta aquí resumimos: el tabú es una prohibición antiquísima impuesta desde afuera por alguna autoridad, y dirigida hacia las más intensas apetencias del hombre. El placer de violar el tabú subsiste en este inconcientemente, y quienes obedecen el tabú tienen una actitud ambivalente hacia aquello sobre lo cual el tabú recae: objeto, persona, etc. ya que despierta tentación y también temor. La violación del tabú se expía mediante una renuncia.

Si entre los primitivos encontráramos la ambivalencia que vemos en los neuróticos entre un deseo y su contrario, quedaría prácticamente certificada o asegurada la concordancia psicológica entre el tabú y la neurosis obsesiva.

Para investigar si existe tal ambivalencia de sentimientos, Freud estudia en detalle los tabúes de los pueblos salvajes en relación con: a) el trato dispensado a los enemigos; b) el tabú de los gobernantes; y c) el tabú de los muertos.

Es raro observar una crueldad sin inhibiciones en el trato a los enemigos. El conquistador suele seguir una serie de preceptos subordinados a un tabú, y que pueden agruparse en cuatro: apaciguar al enemigo asesinado, restricciones para el matador, acciones expiatorias o purificaciones para el matador, y ciertas medidas ceremoniales. Corrientemente tales preceptos se explican desde dos principios: la prolongación del tabú hacia todo lo que tuvo contacto con él, y el miedo al espíritu del asesinado. Freud prefiere explicarlo por la existencia de una ambivalencia de las mociones de sentimiento hacia el enemigo.

La conducta de los pueblos primitivos hacia sus gobernantes (jefes, reyes, sacerdotes) está regida por dos principios: el pueblo debe cuidar a los gobernantes, y por otro lado debe cuidarse de ellos. Ambas cosas se logran mediante muchos preceptos-tabú, como por ejemplo evitar el contacto inmediato y directo con ellos (para cuidarse de estos). Todas estas actitudes también se entienden a partir de la existencia de una ambivalencia, ya que al gobernante por un lado se lo venera, pero por el otro, inconcientemente, se siente una intensa hostilidad hacia él. La desconfianza hacia el gobernante ('hay que cuidarlo') expresa esta hostilidad, y el hecho de tener que cuidarlos (no vigilarlos), expresa el sentimiento opuesto de veneración. Lo mismo encontramos en el delirio de persecusión, donde la figura perseguidora paterna es al mismo tiempo ensalzada o estimada, y criticada u odiada. Cabe entonces pensar que también el vínculo del salvaje con su gobernante proviene de la actitud infantil del niño hacia su padre.

En el caso del tabú a los muertos, todo aquel que haya tenido algún contacto con ellos es impuro, y se vuelve a su vez tabú. Incluso hasta quien pronuncia el nombre del muerto. Esto mismo ocurre con los neuróticos obsesivos, que temen pronunciar ciertos nombres, o escucharlos. El tabú de los muertos encierra también una ambivalencia hacia estos, pues hacia el muerto se siente ternura y hostilidad. El duelo se cumple porque queríamos al muerto, pero nuestra hostilidad hacia él la proyectamos fuera de nosotros sobre la figura del muerto y él es ahora el peligroso. Esta proyección de la hostilidad es inconciente y existía aún desde antes del fallecimiento, Sólo con su muerte se actualiza este conflicto amor-odio hacia el fallecido. En general, la proyección sirve para resolver un conflicto de sentimientos ambivalentes, es decir como defensa, pero también puede usarse cuando no hay conflicto alguno, como cuando mediante la proyección organizamos el mundo exterior en base a nuestro mundo interior.

En los salvajes primitivos la ambivalencia es más intensa que en el hombre de nuestra cultura actual. Es decir la ambivalencia fue disminuyendo, lo que explica porqué poco a poco fue desapareciendo el tabú, entendido éste como síntoma de compromiso del conflicto de ambivalencia. Los neuróticos recibieron la herencia de los salvajes, por cuanto en ellos el conflicto de ambivalencia está también muy agudizado.

El tabú explica la conciencia moral: es su antecedente histórico, pues hay culpa cuando el tabú es violado. En el neurótico encontramos también el conflicto moral, donde uno de los opuestos es reprimido y el otro gobierna despóticamente en la conciencia. Se trata, nuevamente, del conflicto de ambivalencia de sentimientos, habiendo entonces una identidad esencial entre la prohibición del tabú y la prohibición moral.

Hay no obstante diferencias entre los salvajes y los neuróticos obsesivos. Si el salvaje viola el tabú el castigo lo recibirán todos, pero si el neurótico lo viola, otro será quien sufrirá el castigo (generalmente un ser allegado) y no él mísmo. El neurótico es un 'altruísta', pues no quiere hacer algo prohibido ya que sufrirá otra persona. En realidad no hace otra cosa que desplazar su angustia de la muerte propia sobre un otro.

Otra diferencia es que en la neurosis la prohibición recae sobre pulsiones sexuales, mientras que en los salvajes recae sobre una pulsión social: el contacto prohibido no tiene sólo un significado sexual sino también el de agarrar, apoderarse, hacer valer su persona sobre los otros, dominar. La esencia a-social de la neurosis radica en que el sujeto se refugia en una realidad fantaseada para huír de una realidad insatisfactoria.

 Animismo, magia y omnipotencia de los pensamientos

Para el animismo, el universo está poblado de seres espirituales y demonios que animan y generan animales, plantas y cosas inertes. Los primitivos creen además que los hombres poseen almas que moran en ellos mismos, y que en cierta forma son independientes de sus cuerpos. El sistema animista gira en torno a estos seres autónomos: es una forma de explicar el universo, reemplazada luego por los sistemas religiosos y más tarde por las teorías científicas.

Pero además de ser una forma de explicar el universo, es también una forma de dominarlo, mediante las técnicas del ensalmo (brujería) y la magia. Son técnicas que movilizan a los espíritus para que estos cumplan la voluntad del hombre: proteger, dañar, etc. Entre estos procedimientos está el daño hecho a un muñeco que representa al enemigo (similitud), o también actuar sobre algo perteneciente al enemigo como un cabello, o comer su carne, etc (contigüidad). Tanto la similitud como la contigüidad implican contacto. Son relaciones entre cosas, pero en el animismo las relaciones existentes entre las representaciones (palabras o pensamientos) se presuponen también entre las cosas, de forma tal que lo que hagamos con nuestras representaciones se supone que ocurrirá también con las cosas. Esto se llama 'omnipotencia de los pensamientos', como el neurótico que cree que al pensar en la muerte de alguien, esta muerte ocurrirá realmente. Los enfermos obsesivos son así supersticiosos, aún cuando reconozcan ellos mismos lo absurdo de su actitud.

La omnipotencia de los pensamientos se aprecia en el animismo, donde el hombre mísmo se atribuye omnipotencia. Si bien en las cosmovisiones religiosas el poder es atribuído a los dioses, el hombre se reserva la posibilidad de influír de alguna forma sobre ellos. En cambio en las cosmovisiones científicas el hombre acepta su pequeñez, pero confía en que dominando las leyes naturales podrá ser omnipotente. En todos aflora , y especialmente en los neuróticos, este narcisismo intelectual u omnipotencia de los pensamientos. Originalmente esto viene de la magia, donde el hombre mismo es omnipotente; después pasó al animismo (omnipotencia de los espíritus), y luego a la religión (omnipotencia de los dioses). En tales casos Freud explica esta proyección de la omnipotencia en otro ser, para que en el hombre no coexistan dos tendencias conflictivas que luchan por ser omnipotentes, pues evidentemente ambas no pueden serlo. La proyección permite aliviar este conflicto.

En realidad lo proyectado no está afuera sino que está reprimido, latente, o sea es inconciente. A este material latente accedemos interpretándolo, por ejemplo a través de los sueños, las fobias, las obsesiones y los delirios. Psicoanalíticamente, aquellos motivos escondidos existen también entre los salvajes en su animismo y su magia, pero en ellos, a diferencia del caso neurótico cuyo síntoma es improductivo, sus invocaciones mágicas tienen un sentido racional: por ejemplo el precepto-tabú de que los guerreros al pelear deben olvidarse de sus esposas, es para que puedan luchar despejados sin la añoranza de los ausentes.

 El retorno del totemismo en la infancia

El totemismo es tanto un sistema religioso como social. Religioso porque apunta al vínculo de mutuo respeto y protección entre un hombre y su tótem, y social porque regula las relaciones entre los hombres. Dos son las prohibiciones importantes en el totemismo: matar (o comer) al tótem, y comerciar sexualmente con los mismos miembros del clan totémico.

Tres tipos de teorías intentaron explicar el origen del totemismo: las nominalistas, las sociológicas y las psicológicas. Según las primeras, los antepasados dieron nombres de animales a sus jefes porque tenían algunas cualidades de ellos. Con el tiempo, sus descendientes terminaron creyendo que su antepasado, el tótem, fue un animal.

Según la teoría sociológica (Spencer y Guillen), el tótem representa a la sociedad en su conjunto, corporiza a la comunidad que es el genuino objeto de veneración. La sociedad es venerable porque permite unirse armónicamente a los hombres y cooperar entre sí para poder subsistir.

En cuanto a las teorías psicológicas, hay varias, como las de Wilken, Boas, Wundt y Frazer. Este último, en un primer momento sostuvo como teoría que el tótem es sentido como un refugio seguro del alma del primitivo para protegerla de los peligros. Después adhirió a la teoría sociológica antes indicada, y por último, Frazer buscó identificar la fuente última del totemismo en la ignorancia de los salvajes acerca del proceso de la reproducción sexual, especialmente respecto del papel del macho. El totemismo resulta ser así una creación de la mujer, quien cree que algo (el tótem) la fecunda y le da hijos. Freud critica esto, diciendo que los salvajes no son tan ignorantes como para creer en una concepción sexual mágica.

Respecto de las relaciones entre totemismo y exogamia, hay quienes dicen que ambas instituciones están juntas por azar y que en realidad son independientes, mientras otros sostienen que la exogamia es una consecuencia lógica del totemismo. Freud no estará de acuerdo con ninguna de las teorías expuestas para explicar el origen de la exogamia (es decir, el origen del horror al incesto).

Freud intentará una teoría de tipo histórico-conjetural, es decir que supondrá que hace mucho tiempo se produjo un cierto acontecimiento primordial, a partir del cual puede luego deducirse el horror al incesto.

Tal acontecimiento se relaciona con una hipótesis darwiniana según la cual los monos superiores vivieron en hordas, dirigidos por un jefe que acaparaba las mujeres y que por celos impedía la promiscuidad sexual dentro de su horda. De esta exigencia exogámica vino después el tótem imponiendo su prohibición del incesto. Otra teoría sostiene lo contrario, al sostener que la exogamia es consecuencia (y no origen) de las leyes totémicas. No parece cosa simple unificar ambas concepciones.

Los niños se interesan más por los animales y se sienten más cerca de ellos que de los adultos, pero sin embargo desarrollan zoofobias (terror a ciertos animales), y el análisis mostró que tales animales representaban al padre, en tanto temido oponente de sus intereses sexuales, en tanto fuente de amenazas de castración. Estos niños también se identifican con el animal temido, siendo ellos mismos quienes son peligrosos. Encontramos aquí hasta ahora dos rasgos comunes entre estas zoofobias infantiles y el totemismo: la plena identificación con el animal totémico, y la actitud ambivalente de sentimientos hacia él (porque tanto el padre como el tótem son a la vez temidos y amados). Freud aclara que estas zoofobias aparecen en los niños varones.

Los mismos miembros del tótem ven en éste a su antepasado y padre primordial. Este es el núcleo de la explicación psicoanalítica del totemismo. En efecto, las dos prohibiciones del tótem (no matar al animal totémico y no cometer incesto) son justamente los dos crímenes cometidos por Edipo (mató a su padre y tomó por mujer a su madre). Si estos dos deseos no son adecuadamente reprimidos, darán lugar a la neurosis. Se concluye hasta ahora: el sistema totemista resultó de las condiciones del complejo de Edipo.

W. Smith destaca como característica universal de toda cultura los sacrificios en el altar como medio para reconciliarse con la divinidad o simpatizar con ella. El sacrificio de animales es el más antiguo, donde estos eran el alimento tanto del dios como de sus adoradores, es decir que ambos eran comensales del mismo banquete. Se trata de un lazo de unión que debe repetirse siempre para hacerlo duradero: comer juntos une a la divinidad con sus adoradores, y a estos entre sí. Matar al animal para el sacrificio sólo se permite cuando todos lo hacen para ofrendarlo, estando prohibida la matanza individual. Vale decir, sólo era permitida cuando todos juntos asumían la responsabilidad. El animal sacrificado era considerado de la misma sangre ( y por tanto del mismo clan) que los adoradores y el dios divinidad.

El lazo que los une no es entonces simplemente el banquete, sino el hecho que tanto los adoradores como el dios comían el mismo animal, con lo cual la vida de este pasaba a morar en la sangre y la carne de todos ellos. La religión totemista se funda así en la matanza y devoración periódica del tótem. Consumada la muerte, el animal es llorado y lamentado compulsivamente por temor a una represalia, pero inmediatamente después viene un festejo jubiloso donde se liberan todas las pulsiones. El tótem, desde el psicoanálisis, es el padre, pues hacia él hay sentimientos ambivalentes: se lo odia (por eso es matado) y se lo ama (por eso es llorado).

Uniendo esto con la hipótesis darwiniana de la horda primordial, cabe pensar que esta horda es el origen de los sistemas totémicos. Ello se debe a un acontecimiento que conjeturalmente según Freud tuvo que haber ocurrido: los hermanos se unieron para darse fuerza y poder matar al jefe de la horda, severo y celoso. Luego comieron su cadáver para identificarse con él y que cada uno tuviese un poco de la fuerza del padre. El banquete totémico recuerda periódicamente este acontecimiento. Pero como los hermanos también amaban al padre vino luego el arrepentimiento, naciendo así el sentimiento de culpa en la humanidad, volviéndose el muerto más fuerte de lo que había sido en vida. Desde esta conciencia de culpa de los hijos varones nacieron las dos prohibiciones totémicas: no matar al animal totémico, y no tener vínculos incestuosos con mujeres del mismo clan (ya que era lo que el padre originalmente prohibía). Ambas cosas fundaron la eticidad del hombre,y mientras la primera solo tenía su razón de ser en un simple sentimiento, la segunda tuvo además un valor práctico: la prohibición del incesto impedía que los hermanos se peleen entre sí por las mujeres de su clan, lo cual implicaba el riesgo de que apareciera nuevamente un padre tirano y celoso entre ellos. En suma: el psicoanálisis nos lleva sostener un nexo íntimo y un origen simultáneo entre totemismo y exogamia.


Es esto también el origen de las religiones. La comunión cristiana es en el fondo una nueva eliminación del padre, una repetición del crimen que debía expiarse. El complejo de Edipo está así en el origen de todas las religiones e instituciones sociales, así como también en el origen de las neurosis. Los procesos psíquicos en las masas son entonces asimilables a los procesos psíquicos individuales. La conciencia de culpa generada por el parricidio primordial no se ha extinguido aún en nosotros. La hallamos en los neuróticos, quienes actúan en función de una cierta realidad psíquica (expiar una culpa) y no de una realidad objetiva. Para el neurótico, como para los primitivos, meros deseos e impulsos tienen el valor de hechos. No obstante hay diferencia entre unos y otros: el neurótico sustituye las acciones por pensamientos, y el primitivo convierte los pensamientos en acciones.

martes, 16 de julio de 2013

Casida de la tentadora


 
Todos te desean pero ninguno te ama.
Nadie puede quererte, serpiente,
porque no tienes amor,
porque estás seca como la paja seca
y no das fruto.
Tienes el alma como la piel de los viejos.
Resígnate. No puedes hacer más
sino encender las manos de los hombres
y seducirlos con las promesas de tu cuerpo.
Alégrate. En esa profesión del deseo
nadie como tú para simular inocencia
y para hechizar con tus ojos inmensos.


“Jaime Sabines”



La mujer Lacaniana


En lugar del enigma femenino Lacan nos habla de la falta de un significante. No hay significante para nombrar a la mujer como conjunto La tachada. Hay algo en el ser femenino que excede la palabra. Y es por esa falta de significante que la mujer da tanto que hablar. Se intenta atrapar con más y más palabras que siempre fracasan en decir que es ese ser de la mujer.
Lacan intenta definir lo específicamente femenino, no a partir de la falta de pene sino a partir de un goce suplementario. El único goce común a ambos sexos es el goce fálico, pero lo que hace a la mujer extraña, esencialmente Otra es ese goce suplementario. Goce que la hace “no toda” capturada en ese goce fálico.

 “La mujer no toda es” dice Lacan.

La mujer se relaciona por un lado con el falo y por el otro con el significante de la falta en el Otro, significante que se relaciona con el amor y el deseo, y por ende con el Otro que habla palabras de amor, pero también con el Otro que no existe, con la soledad, con la ausencia.

¿Donde ubicar ese goce suplementario al que la mujer tiene más fácil acceso que el hombre? No es necesario buscarlo sólo en experiencias místicas. Lacan lo ubico en el encuentro sexual mismo.

“En el abrazo con el hombre ella no está toda gozando del falo.”  




lunes, 15 de julio de 2013

En algún momento se busca la locura!


En el Psicoanálisis en cuestión del complejo de Edipo y la castración es como el sujeto saldrá si es un neurótico, perverso o psicótico, se nos plantea que en un primer momento en este vínculo del niño y la madre se manifiesta una necesidad biológica el de alimentarse, succión del pecho de la madre, después se presenta la demanda de ese amor, que el niño quiere por parte de la madre y como consiguiente el deseo, este deseo que el sujeto lidiará para toda la vida, (el sujeto en busca del deseo), estar en falta y quererla obtener, como decirse “buscar su otra mitad que no existe”. Será ésta forma en que el sujeto se le presenta ésta realidad psíquica, que trata de regresar a un evento que se le creó y que no existió, ése evento de completud, en donde se crearon todas éstas improntas de satisfacción y tratará buscarla por toda su eternidad.
El sujeto busca empecinado una realidad que lo complete. Una realidad donde la falta nunca toque al sujeto, el sujeto trata de crear  una realidad ficticia, sino que se engaña, es de ésta forma en donde el sujeto en su relación con su madre y esta ruptura de castración, tratará de acarear todos estos fantasmas hacia ese mundo que fue diseñando y llenando de significantes.

Por lo cual tuve el atrevimiento de plantearme esta pregunta:           
¿Es en ésta forma en donde el sujeto busca una forma de realidad del psicótico un mundo sin falta, a la felicidad?   

Soy victima de un Dios
Frágil temperamental
Que en ves de rezar
Por mí
Se fue a bailar
Se fue a la disco de un lugar
Quiso mi disfraz
Vivir como un mortal
Como no logró matarme
Me regaló una visión particular.

“Babasonicos”

El neurótico es marcado por la represión en su estructura. Cuando nacemos, nuestros padres son los que nos enseñan a amar, vestir, vivir, comer, demandar o tener una ideología, es decir “el deseo del Otro”. Que nos aliena, pero para que el sujeto no se quede en ese lugar, hace uso del corte (de la castración) y de esta manera  la “represión". Entonces que para liberarnos de ésta barrera buscamos vías, el sujeto hace uso de los recuerdos, todo lo que está alrededor de nosotros, todos estos objetos, los recordamos, como el decir, que ya pasé  por este lugar, retornamos al recuerdo, a la repetición como una forma de estar en un momento placentero o en completud, todas nuestras experiencias las tenemos siempre con nosotros, los grabamos en nuestra mente, algunos son buenos, otros no tanto.
Dice Freud que los recuerdos son como objetos situados en las habitaciones de una casa. Esto es cierto, es algo que siempre está en nosotros, y en algunos momentos los retomamos, son para sentirnos alegres y tristes, así comprendemos que hay una inmensidad de recuerdos que nos mantienen con vida y de la que no podemos deshacernos, todo ser humano tiene un lugar con el recuerdo. dice Neisser, la mente guarda copias fidedignas de la experiencia que mas adelante reaparecen conservando buena parte de su forma original. Todos estos eventos que vivimos son una parte que percibimos y que nos ayudan a reconstruir nuestro pasado.
De esto que la “represión” es una parte esencial de la realidad. Una represión que nos aleja de sí mismos, que habita en el vacío del ser, para luego aflorar, porque un evento, una imagen, un significante lo activa. Nos mantiene en una realidad donde el sujeto se contiene y queda atrapado…
Entonces que en el Amor a veces nos pasa que cuando estamos con alguien a quién amamos queremos fundirnos, hundirnos, perdernos… es ésta distorsión de la realidad, pero es un instante en donde el sujeto por primera vez se siente completo, como lo menciona Lacan “el que esta enamorado se está loco”. Locura entenderlo como la persona que no quiere saber de su falta.  la persona llega a un momento de completud, no le importa lo demás, un amor de transferencia, en la  cual le atribuye cualidades a alguien, que no las tiene. Sin embargo, el amor es la carencia que en un momento habíamos  tenido, digamos que desde que nacemos tenemos el amor de nuestra madre que se vuelve imborrable y así buscamos por así decir, a nuestra madre; sin embargo la buscamos como nosotros somos, a lo que nos falta, a lo que ella en un momento nos complemento o al menos como se nos creó, así realizamos cualquier cosa para no perderlo, en otro caso romperíamos con nuestro “engaño” de completud. Buscamos que ella ingrese, así al romper con esta ilusión, se presenta una pérdida muy importante para nosotros; sin embargo en un primer tiempo, no podemos entenderlo y buscamos llenar eso que se nos quitó, algunos lo llenan trabajando, haciendo un deporte, comiendo y otros tomando. Dice Octavio paz, gracias a las fiestas el mexicano se abre, participa, su frecuencia, el brillo que alcanzan, el entusiasmo con que todos participamos, parecen revelar, que sin ellas, estaríamos. Ellas nos liberan, así sea momentáneamente, de todos estos impulsos sin salida y de todas estas materias inflamables que guardamos en nuestro interior. En toda nuestra vida hemos pasado por el sufrimiento, que es inevitable y al tomar pareciera que se desvaneciera esa barrera que nos contiene y queremos hacer y decir  todo lo que está enfrente de nosotros, como si estuviéramos en un mundo Otro, donde el sujeto se encierra y donde se olvida aquello que lastima.
La mayoría considerados como neuróticos, buscan sacar todo aquello que lastima y no los deja llegar a la felicidad, entonces nuestra propia psique hace lo posible para que de una forma esa represión se desvanezca. 
Que decir del fantasma, conferimos nuestro fantasma hacia a alguien y hacemos uso de él, para conseguir lo que se desea,  de ésta manera se creería alcanzar lo que no se tiene, que sería el único camino, pero en la conciencia no sería, “represión”, hay una distancia muy larga que nos deja en ese lugar, en la que nunca se alcanzará , más que en nuestros pensamientos, sea de esta manera, como lo hace el psicótico, a él no le importa lo que está  a su alrededor, o al menos eso quisiera creer… una realidad distinta del como lo ve el neurótico, ésa realidad del psicótico en su delirio, la realización de los deseos, un  sueño... El psicótico lo que busca es satisfacer su deseo, no se reprime o al menos su inconsciente lo rechaza, no quiere saber de ello, una psicosis en su propio mundo, que de ésta manera lo llevará a su goce, es como si habitara en sus propios sueños. Los sueños revelan en una forma simbólica un sentido o una intención, manifiestan impulsos, el hecho de que los sueños poseen un sentido confirma la existencia de fenómenos inconscientes que influyen en nuestra consciencia. En los sueños, la influencia se puede realizar más intensamente porque al estar la persona durmiendo, se debilita la función de la censura. Los sueños se originan a través de impulsos, deseos inconscientes, que son reprimidos, y de esta manera en el sueño se satisfacen los deseos. Los sueños son cosas que hemos vivido, cuando soñamos es que nuestra conciencia está saturado de acontecimientos y que quieren salir, pero aún así estos sueños son extraños, es como un collage, de la cual no se entiende, lo que quiere expresar porque está de antemano la represión, y de ésta forma el soñar es como la realidad del psicótico está inmerso, mientras que para el neurótico es apariencia.

Entonces los sueños, el fantasma, el tomar y el amor podrían ser una vía para llegar a una forma de realidad del psicótico y como consiguiente la felicidad.

Hablar de felicidad  como lo menciona Freud no es más que en la infancia encontrar con aquello perdido. Es por eso que esta realidad del psicótico acepta la realidad y no la desmiente sino que es la esencia de todo sujeto, que solo busca en sí, la felicidad, la realización de los deseos. De un goce absoluto. Creer que no hay falta, una realidad  pura, sin ninguna represión y que sólo trata de re-encontrarse. En la neurosis la desmiente ya que en la infancia se presenta una represión, y que con ella se topará. 
En la neurosis tal realidad la alarga y no la deja que se apodere, sino que realmente no quiere aceptar una realidad que esta dentro de su ser y que con el tiempo se hace mas peligrosa, que al vivenciar algo traumático le causa angustia, síntoma. dice Rousseau la  sociedad corrompe al individuo y le plasma una barrera, con esto  no digo que la represión sea mala, sino que es otra forma de percibir la realidad, y que en la psicosis no deja de ser excluido y busca por medio vías para alcanzarlo. Una represión que nos somete y uno tendrá que hacerse cargo. Es pues ésta represión que no asimila tal evento traumático y tendrá que lidiar con ello toda su vida, una falta que recubre en todo su cuerpo.
Quisiera tomar la neurosis como apariencia, carente de no ser como algo primario, como esencia, sino que mediante ésta barrera se engaña así mismo, así la diferencia de estructuras subjetivas por un lado: las personas psicóticas en su realidad, su modo de goce, su ser… un poco de locura.
¿Entonces cual será el propósito de la represión que se nos engendra y que no hay remedio?, será fácil vivir sin represión, buscar como tal la felicidad, o como dice Villaurrutia en su poesía de nostalgia de la muerte, es esto que la muerte es nuestro origen de la vida, es decir estamos muertos, vivimos y como consiguiente morimos, es pues que la vida es una apariencia, un suspiro, un sueño, entonces se debe desde nuestra esencia de la vida ser así una apariencia, que la represión presenta en nosotros, mientras que el psicótico solo goza o se piensa estar completo, que ellos no tienen falta, no quisiera decir más cosas de la que no puedo sostener... Es de ésta manera estar siempre soñando aún de estar despierto, se toma en cuenta que los sueños son nuestro reflejo, nuestra proyección de lo que deseamos, como decir que es algo optimo para nosotros, que lo vamos alcanzar en un momento, es pues el deseo del sujeto de habitarlo. Como en el caso del neurótico que anhela ser perverso. Pero ¿entonces el ser psicótico implica que ha llegado hacer feliz? dice Octavio paz en relación a las mascaras, nos conferimos una máscara para defendernos de los demás y en cuestiones que el mexicano cuando toma es para escaparse de sí mismo y de sentirse libre, es pues de ésta manera, todos buscamos ser psicóticos para estar en un mundo de goce y satisfacción, de buscar su objeto que se perdió, de re-construirlo, de que en un momento la falta nunca llegue.


jueves, 11 de julio de 2013


"Para mí, el caos engendra imágenes" Francis Bacon














Jacques Lacan - reinventar el psicoanalisis - documental




Neuropsicosis de defensa (1894) Resumen de S. Freud


 El estudio de neuróticos con fobias y representaciones obsesivas, hizo que Freud intentando explicar esos síntomas, dedujera su origen. Junto a esta teoría modificó la de la histeria al hallar un carácter común a la histeria y esas neurosis. Su modo de abordaje mostró también un enlace entre estas dos y las psicosis.

I - Modificación introducida en la teoría de la neurosis histérica
Janet y Breuer mostraban que los síntomas de la histeria indicaban una escisión de la conciencia con formación de grupos psíquicos separados, pero no era claro el origen y el papel que esa escisión jugaba en la formación de la histeria. Para Janet, la escisión de conciencia era un rasgo primario basado en una debilidad innata de la aptitud para la síntesis psíquica, un estrechamiento del campo de conciencia. Para Breuer la base de la histeria era la aparición de estados hipnoides, estados de conciencia oniriformes con poca aptitud para la asociación, aquí es secundaría, adquirida, y se da porque las representaciones que afloran en estados hipnoides son segregadas del comercio asociativo con los contenidos de conciencia.
Freud mostró otras dos formas de histeria donde la escisión de conciencia no podía interpretarse como primaria. En una la escisión era consecuencia de un acto voluntario del enfermo, este no se proponía producir la escisión; su propósito es otro, pero al no alcanzar su meta generaba una escisión de conciencia. En la otra forma, la escisión juega un papel mínimo, apenas se intercepta la reacción frente al estímulo traumático, estos se tramitan por abreacción: histeria de retención pura. Por su relación con las fobias y representaciones obsesivas, aquí sólo analizó la histeria de defensa, dejando la hipnoide y la de retención.
Sus pacientes gozaban de salud psíquica hasta que surgía una representación inconciliable despertando un afecto tan penoso que la persona decidía olvidarla, creyendo no poder solucionar la contradicción, por el trabajo del juicio. En las mujeres, esas representaciones nacen mayormente de vivencias sexuales. Una joven se reprocha, mientras cuida a su padre, pensar en el joven que le dejó una leve impresión erótica.
Freud no pudo asegurar que el acto voluntario por alejar del pensamiento algo así sea patológico; ni si el olvido se logra o como se logra en quienes siguen sanos ante tales representaciones. Sabía si que en sus pacientes el olvido no se daba y llevaba a reacciones patológicas provocando histeria, representación obsesiva o psicosis alucinatoria. En la aptitud para provocar por el acto voluntario uno de esos estados, ve una predisposición patológica, no necesariamente degeneración personal o hereditaria.
La tarea que el yo se impone, tratar como “no acontecida” la representación inconciliable, es insoluble; una vez que la huella mnémica y el afecto adherido están ahí, no se los puede extirpar. Por eso intenta debilitar a la representación quitándole su afecto. Así la representación débil dejará de exigir la asociación; pero el afecto debe aplicarse a otro lado. A partir de aquí dejan de ser iguales los procesos en la histeria, las fobias y representaciones obsesivas. En la histeria se vuelve inocua la representación inconciliable trasponiendo el afecto al cuerpo mediante conversión. La conversión puede ser total o parcial y se dará en una inervación motriz o sensorial que tenga relación con la vivencia traumática. El yo elimina así la contradicción, a cambio un símbolo mnémico habita la conciencia como parásito, como inervación motriz o como sensación alucinatoria. La idea de la representación reprimida formó así el núcleo de un segundo grupo psíquico.
Proceso psicofísico en la histeria: Una vez formado el núcleo en el momento traumático, su engrosamiento se da en momentos traumáticos auxiliares, cuando una impresión similar traspasa la barrera fijada por la voluntad, aporta nuevo afecto a la representación débil e impone por un tiempo el enlace asociativo de ambos grupos psíquicos, hasta que una nueva conversión ofrezca defensa. El equilibrio logrado es frágil; el afecto llevado por vía corporal cada tanto vuelve a la representación inconciliable, y obliga a la asociación o a descargar en ataques histéricos. El método catártico de Breuer reorientaba el afecto de lo corporal a lo psíquico, con conciencia, reequilibrando la contradicción mentalmente y descargando el afecto al hablar.
Entonces, la escisión de conciencia no es el factor característico de la histeria sino la capacidad psicofísica para trasladar el afecto a la inervación corporal. La sola capacidad no excluye la salud psíquica, solo lleva a la histeria si hay inconciliabilidad psíquica o exceso de afecto. Con este giro, Breuer y Freud, se acercan mas a Oppenheim y Strümpell que a Janet, que da crucial importancia a la escisión de conciencia, en la histeria.

II – Teoría de las Fobias y Representaciones Obsesivas
Si una persona predispuesta a la neurosis no tiene la aptitud a la conversión, y aún así, para defenderse de la representación inconciliable intenta separar el afecto de la idea, el afecto permanece en lo psíquico. La representación débil se excluye de asociación en la conciencia pero el afecto libre se fija a representaciones adecuadas a las que el enlace falso convierte en representaciones obsesivas. Esta teoría de las representaciones obsesivas y fobias tiene piezas que admiten demostración directa y otras no. Es demostrable la representación obsesiva misma y la fuente de la que proviene el afecto en enlace falso. Siempre era la vida sexual la que proporcionaba un afecto penoso de igual índole que el afecto fijado a la representación obsesiva. No excluía que naciera en otro ámbito pero a él no se había revelado otro origen
Es demostrable también, el empeño voluntario, varios enfermos relataban que la fobia o la representación obsesiva aparecieron cuando el acto voluntario parecía haber logrado su fin. Pero, no todos tenían claro su origen. En general al señalarles la naturaleza sexual de la representación originaria, la objetaban. Esta era la prueba de que la representación obsesiva sustituía en la conciencia a la representación sexual primitiva.
El divorcio entre la representación sexual y su afecto, y el enlace de este con una representación adecuada ocurren al margen de la conciencia, ningún análisis clínico-psicológico lo puede demostrar. Junto a los casos en que se comprueba la presencia sucesiva de la representación sexual inconciliable y de la representación obsesiva, hay casos de coexistencia de representaciones obsesivas y representaciones sexuales inconciliables. No se debe llamar a estas últimas “representaciones obsesivas sexuales”; les falta un rasgo esencial de las representaciones obsesivas: están justificadas, mientras que lo penoso de las representaciones obsesivas ordinarias son un problema para el médico y el enfermo. En estos casos se da una defensa continua frente a representaciones sexuales siempre emergentes, una labor no concluida.
Los enfermos suelen ocultar sus representaciones obsesivas cuando son conscientes de su origen sexual. Y cuando se quejan de ellas, expresan su asombro por sucumbir al afecto, por angustiarse, tener ciertos impulsos, etc. Al médico en cambio, ese afecto le resulta justificado e inteligible; lo llamativo es el enlace del afecto con una representación que no es digna de él, el afecto de la representación obsesiva le parece dislocado, si adoptó esta teoría puede si ensayar la retraducción a lo sexual de la representación obsesiva.
El afecto liberado aprovecha para su enlace secundario cualquier representación que tenga relación con la representación inconciliable. Una angustia liberada cuyo origen sexual no debe recordarse, se vuelca en fobias primarias a animales, la tormenta, la oscuridad, o a cosas asociadas con lo sexual: orinar, defecar.
La ventaja obtenida por el yo al defenderse con la transposición del afecto es menor que en la conversión histérica pues el afecto penoso permanece intacto; sólo se excluye del recuerdo a la representación inconciliable. Las representaciones reprimidas forman también aquí el núcleo de un segundo grupo psíquico que no presenta los síntomas que de la histeria, tal vez porque la modificación íntegra ocurrió en lo psíquico, y no hubo cambios en la relación entre la excitación psíquica y la inervación somática.
Ejemplos de representaciones obsesivas
1. Una muchacha padece reproches obsesivos. Lee sobre un crimen y se pregunta si no fue ella quien lo cometió, pero se da cuenta que es absurdo. Durante un tiempo la conciencia de culpa la dominó hasta ahogar su juicio crítico. La culpa surge cuando incitada por una sensación voluptuosa se masturba, con conciencia de su mala acción. Un exceso estando en un baile provocó el acrecentamiento hasta la psicosis.
2. Otra, teme sufrir incontinencia de orina. La fobia le imposibilitó el trato social. Una presión en la vejiga le vino por primera vez en la sala de conciertos, estando cerca de un señor que no le era indiferente. Imaginando ser su esposa entró en ensoñación erótica y le sobrevino una sensación corporal como una erección que en ella concluyó con una presión en la vejiga. Estaba habituada a esa sensación pero ahora se asustó, pues había resuelto combatir esa inclinación; el afecto se transfirió así a las ganas de orinar.
3. Una joven que casada cinco años sólo había tenido un hijo, sentía el impulso de arrojarse por el balcón, a la vista de un cuchillo sentía el impulso de matar a su hijo. Confesó que rara vez tenía sexo y siempre se cuidaba para evitar la concepción, decía no disgustarle, pues era poco sensual. Lo cierto era que al ver otros hombres tenía representaciones eróticas y esto le había hecho sentir degradada, capaz de todo.

III- Teoría de la Psicosis Alucinatoria
En los dos casos considerados, la defensa frente a la representación inconciliable ocurría separando de ella su afecto. La representación debilitada y aislada permanecía en la conciencia. Pero había una defensa más poderosa, el yo desestima la representación insoportable junto con su afecto y se comporta como si nunca hubiera comparecido. Cuando se da esto, la persona sucumbe a una psicosis alucinatoria.
Ejemplo: Una joven interesada en un hombre cree ser correspondida, pero él frecuenta su casa por otros motivos. Cuando llega el desengaño ella se defiende mediante la conversión histérica, y sigue pensando que él vendrá un día a pedir su mano; sin embargo, se siente desdichada y enferma, pues la conversión es incompleta y constantemente la asaltan nuevas impresiones dolorosas. Por fin, con la máxima tensión, lo espera un día de festejo familiar. Pasados todos los trenes en que podía llegar, ella se vuelca a una confusión alucinatoria, cree que él llegó, oye su voz. Por dos meses vive un sueño donde todo está como antes (de que surja el desengaño del que se defendía). Histeria y desazón están superadas; mientras dura la enfermedad, es dichosa. La psicosis fue descubierta diez años después mediante hipnosis.
Freud quería destacar que el contenido de una psicosis alucinatoria consiste en realzar la representación que estuvo amenazada por la ocasión a raíz de la cual sobrevino la enfermedad. El yo se defiende de la representación insoportable refugiándose en la psicosis; el proceso por el cual se logra escapa a la autopercepción y al análisis psicológico-clínico. Es la expresión de una predisposición patológica de mayor grado. El yo se arranca de la representación insoportable, pero esta se entrama con un fragmento de la realidad objetiva, y en tanto el yo lleva a cabo esa operación, se desase también, total o parcialmente, de la realidad objetiva. Esta última es la condición por la que se imparte a las representaciones propias una vividez alucinatoria, y tras la defensa lograda, la persona cae en confusión alucinatoria.
Freud dispone de pocos análisis sobre psicosis de esta clase; pero cree que es un tipo de enfermedad psíquica a que se recurre con frecuencia, pues en los manicomios hay ejemplos donde vale análoga concepción, la madre que enfermó a raíz de la pérdida del hijo y ahora mece un leño en sus brazos, o la novia desairada que desde hace años espera ataviada a su prometido.
Los tres tipos de defensa descritas y las tres formas de enfermar a que esa defensa lleva, pueden estar reunidas en una misma persona. La aparición simultánea de fobias y síntomas histéricos, que a menudo se observan, es un factor que dificulta la separación tajante de la histeria respecto de otras neurosis, y fuerzan a postular las “neurosis mixtas”. La confusión alucinatoria no suele ser compatible con la persistencia de la histeria y tampoco con la de las representaciones obsesivas. En cambio no es raro que una psicosis de defensa interrumpa episódicamente la trayectoria de una neurosis histérica o mixta.
En las funciones psíquicas cabe distinguir algo (monto de afecto) que tienen todas las propiedades de una cantidad, aunque no haya forma de medirla, algo que puede aumentar, disminuir, desplazarse y descargarse, y se difunde por las huellas mnémicas de las representaciones como lo haría una carga eléctrica por la superficie de los cuerpos. Es posible utilizar esta hipótesis, que ya estaba en la teoría de la abreacción en el mismo sentido en que el físico emplea el supuesto del fluido eléctrico que corre.

domingo, 7 de julio de 2013

Slavoj Zizek - Sobre el amor





¿No es el amor precisamente una especie de desequilibrio cósmico?

Amor es, para mí, un acto extremadamente violento.

El amor es el mal. 



viernes, 5 de julio de 2013

Si pregunta por mí...




Si pregunta por mí,
traza una cruz de silencio en tus labios.
Si pregunta por mí
dile que he muerto
que he ido en el fondo del olvido,
que soy un árbol triste
cansado de esperar.
Pero, si pregunta por mí
no le des mis palabras cálidas,
no le des mi sonrisa triste,
no le digas que todavía lloro,
que todavía su imagen está entre mis sueños,
que quisiera como tantas veces
volver en sueños a ese mundo de maravillas
Sólo dile que me he ido y no sabes donde.
Vamos a ver,
si la ves pregúntale,
pregúntale de su predilecto libro
entre las manos me recuerda,
pregúntale que si sus caricias,
que han de corresponder a otro,
son aquel amor que ella me brindaba.
Si pregunta por mí,
dile que me he ido al infierno.
Pero...no...espera
si ves que en sus ojos hay aunque sea
un poco de luz para mí,
dile, tan solo dile que venga.

Mario Benedetti






Arte Salvador Dalí

"El arte y la palabra suelen estar para velar la falta." 
J. Lacan

"Tenemos Arte para que la verdad no nos mate."
F. Nietzsche

El Psicoanálisis como el Arte se adentran en el abismo del sujeto, El Arte sirve para sacar eso que incomoda...

El hombre pide gritando su alma. La Obra lo convoca a algo que no quiere ver, lo confronta.

El Arte es una fijación por el horror, por lo enigmático, por la fascinación, para perderse...




La persistencia de la memoria (1931)




Mujer con una cabeza de rosas (1935)




Gala y tigres (1944)




Idilio atómico (1945)




Galatéa de las esferas (1952)