domingo, 27 de diciembre de 2015

LA TEORÍA DEL INCONSCIENTE DE SIGMUND FREUD


Freud sostenía que el aparato psíquico esta compuesto por diferentes capas, instancias o estratos: consciente, preconsciente e inconsciente, cada uno con características propias.
En la analogía que comúnmente utilizaba para explicar la dinámica del aparato psíquico, a este lo refiere como un iceberg donde la punta que sobresale, y que es la parte mas pequeña, es el consciente, la media es el preconsciente, y la mas amplia y profunda que queda abajo, es el inconsciente. Cada estrato posee características propias.
El consciente es el resultado de estimulaciones externas, de experiencias internas reanimadas, o la combinación de ambas. También nos da el momento presente de conciencia y la conciencia de identidad.
El preconsciente contiene los recuerdos latentes que pasan a la conciencia en forma espontanea, deliberadamente cuando nosotros nos obligamos a recordar o mediante la asociación con estímulos actuales. Almacena todas las experiencias que nosotros por voluntad propia queremos olvidar en lo que llamamos proceso de supresión. Se encuentra entre el consciente y el inconsciente.
El inconsciente para Freud es lo desconocido, lo comúnmente inaccesible, se encuentra constituido por motivos psicobiológicos básicos que se oponen a motivos conscientes, y producen los principales conflictos en la vida. Aquí se acumulan todas las experiencias vividas y olvidadas a lo largo de nuestra vida y podemosencontrar la justificación de los pensamientos, sentimientos, emociones, deseos y placeres para los que no encontramos una explicación consciente.
Para alcanzar a comprender al inconsciente y su manera de operar, necesitamos recurrir al proceso de represión, que se puede definir como la exclusión o anulación de experiencias vividas en contra de nuestra voluntad. En general, la represión puede convertirse en un muro infranqueable para que lleguen consciente deseos, ideas o recuerdos dolorosos que amenacen nuestra existencia organizada.
Los sueños, hábitos, lapsus linguae, actos fallidos y el olvido entre otros, son pruebas a favor de la existencia del inconsciente. Tenemos como ejemplo la cita que programamos con antelación con el dentista, sim embargo, ese dia no asistimos, pero en la noche antes de retirarnos a dormir la recordamos súbitamente; ¿Por qué lo olvidamos? Podriamos responder a esta pregunta enumerando un sinnúmero de justificaciones; el terror que podemos tener tan solo de imaginarnos en dicho consultorio, el miedo a los aparatos que usa el dentista, la incomodidad que nos representa la inyección que nos aplica, entre otros factores, todo ello, si lo analizamos, obedece a un propósito obvio: eludir el dolor o la incomodidad.
Los lapsus linguae (equivocaciones al hablar, al escribir o determinados accidentes) también obedecen a motivos o deseos inconscientes. Asi, en una persona que es propensa a accidentes podríansignificar un deseo inconsciente de lastimarse a si mismo.
Los trastornos de personalidad son, según Freu, una de las pruebas mas incuestionables que demuestran la existencia el inconsciente, ya que esos trastornos poseen un significado y obedecen a un propósito. Tomemos como ejemplo a una adolescente con SC que cuida de su mama enferma. A esta muchacha la invitan a una fiesta a la que asistirá el joven de quien esta enamorada sin embargo, a causa de la situación en la que se encuentra no puede ir y esta la enoja tanto que llega a desear la muerte de su madre. Por desgracia la madre muere y la jovencita repentinamente ya no puede caminar, y a pesar de ser llevada a los mejores especialistas, estos no encuentran lesión alguna que le impida hacerlo. ¿Qué crees que puede estar significando su incapacidad? ¿Sera consciente de los motivos por los cuales dejo de caminar? De una manera simple podríamos decir que es mas fácil que la muchacha dejara de caminar que recocer sus deseos de muerte dirigidos hacia su progenitora. (Hacemos la aclaración que los deseos no matan.) Diríamos entonces que en forma inconsciente esta tratando de castigarse por deseo que ni siquiera recuerda conscientemente.

Ello, Yo y Superyó

BY IG

Ello, Yo y Superyó

Ello, yo y superyó son los tres elementos de la mente humana definidos por Sigmund Freud. Según la teoría de Freud, nuestra personalidad se compone de tres elementos: ello, yo y superyó.

Ello

El ello se consta de todos los componentes biológicos de la personalidad, como los instintos sexuales y agresivos. Este es el único componente de nuestra personalidad que está presente en nuestra vida desde que nacemos. Los otros elementos se desarrollan durante nuestra vida. El ello funciona inconscientemente, responde directamente a nuestros instintos.

El ello es como una fuente plena de instintos primarios. Es como la “olla a presión”. Según la teoría freudiana, el ello se guía por el principio del placer, que tiene un único propósito – obtener satisfacción inmediata de todos los deseos y necesidades humanos.

Parece que es imposible satisfacer todas las necesidades y deseos de nuestra vida. A veces una necesidad puede ser dejada insatisfecha. Los que no cumplan sus necesidades van a experimentar un estado de ansiedad o tensión.

Como ya he dicho, el ello está presente en nuestra vida desde que nacemos. Por ejemplo, un bebé hambriento gritará hasta que su necesidad se satisface. El ello es muy importante en nuestra vida, porque nos guía a satisfacer nuestras necesidades primarias para sobrevivir.

Cuando nuestras necesidades están satisfechas, lo que sentimos se llama placer. El ello no se ve afectado por la realidad o la lógica. Las consecuencias no significan nada para el ello, él tiene un soló propósito: satisfacer las necesidades primares.

Yo

El yo es responsable de la relación con la realidad. Este componente de la personalidad tiene el propósito de asegurarse que los impulsos del ello pueden expresarse de una manera aceptable para la sociedad en que vivimos. El yo desarrolla varios mecanismos de defensa para hacer frente a la ansiedad y las tensiones.

El yo es impulsado por el principio de la realidad que trata de satisfacer los impulsos del ello de una manera aceptable. El principio de la realidad compara los costos y los beneficios de una acción y después, decide actuar o abandonar los impulsos respetivos.

El yo es el mediador entre los deseos poco realistas del ello y el mundo externo, el mundo real. El yo también busca el placer tal como el ello lo hace. Pero hay una diferencia. El ello busca el placer y no le importa en absoluto las consecuencias. El yo trata de evitar el dolor y busca el placer de una manera realista.

Freud hizo una analogía: el ello es el caballo, mientras que el yo es el piloto. El piloto trata de controlar la fuerza superior del caballo.

A menudo se utiliza la metáfora del iceberg para explicar la relación entre las tres partes de la psique humana: ello, yo y superyó. Según esta metáfora, el ello representa la mitad de la conciencia y una cuarta parte del preconsciente. La otra cuarta parte se encuentra en el inconsciente.

Superyó

Según Sigmund Freud, el último componente de nuestra personalidad es el superyó. El superyó incorpora las normas morales y valores de la sociedad en que vivimos. Aprendemos estas normas y valores, especialmente de nuestros padres, pero también de otras personas que nos rodean como amigos, abuelos y maestros. Freud sugirió que el superyó se desarrolla a la edad de 4 – 5 años, durante la etapa fálica del desarrollo psicosexual.

El superyó controla los impulsos del ello, especialmente los no aceptadas por la sociedad en que vivimos. Por lo general, los instintos sexuales y agresivos no son aceptados por las personas que nos rodean.

El superyó tiene dos partes principales: el ideal del yo y la conciencia moral.

El ideal del yo es el retrato imaginario que muestra cómo debemos ser para respectar las reglas de la sociedad en que vivimos. El comportamiento que tratamos de lograr es fuertemente influenciado por nuestros padres y otros autoridades de nuestra vida. Respectando estas normas y reglas, nos sentimos aceptados, y tenemos sentimientos de orgullo y logro.

La conciencia moral contiene información acerca de las cosas y el comportamiento inaceptable por nuestros padres o por nuestra sociedad. Comportamientos prohibidos pueden conducir a la pena y el sentimiento de culpa. Por ejemplo, si el yo trata de satisfacer los impulsos agresivos del ello, el superyó hará que la persona se sienta culpable.

Los seres humanos parecen ser un campo de batalla donde dos luchadores de gran alcance, el ello y el superyó luchan juntos. El yo tiene la misión difícil de mediar los conflictos entre el ello y el superyó. El ello exige la satisfacción de los instintos primarios. El superyó se centra en las normas morales de nuestra sociedad y puede hacer que el yo se sienta culpable.

Según Sigmund Freud, una personalidad sana se caracteriza por un equilibrio entre los tres elementos de la mente humana: ello, yo y superyó

Ello

El Ello se refiere a la parte más profunda, primitiva, desorganizada e innata de la personalidad. El Ello se presenta de forma pura en nuestro inconsciente y está presente desde el nacimiento (el ello no es sinónimo de inconsciente). Representa nuestros impulsos, deseos y necesidades más elementales y primitivas del ser, de cubrir sus necesidades fisiológicas inmediatamente sin considerar las consecuencias.

Está constituido por impulsos tan básicos como la tendencia natural a satisfacer el hambre, la sed y la sexualidad, las que Freud llamópulsiones de vida, alimentados por el libido. Mas tardé Freud descubrió y matizó la pulsión de la muerte, responsable de las conductas de tendencia agresiva y destructiva.

Yo

El Yo tiene como fin cumplir de manera realista los deseos y demandas del Ello y a la vez conciliándose con las exigencias del Superyó. Todas las acciones ejecutadas son analizadas por el Yo amenazando con el castigo en caso de incumplimiento. El Yo nos permite reconocer las acciones que realizamos, a elegir el camino a seguir, y razonar los impulsos con tal de no ceder lugar a la liberación libidinosa, y velar por la integridad general de la realidad. Es el primer paso del reconocimiento, para afrontar las alegrías, culpabilidad o castigo.

Superyó

El superyó es la parte que contrarresta al Ello, representa los pensamientos morales y éticos adquiridos y aprendidos por la cultura. Consta de dos subsistemas: la consciencia moral se refiere a la capacidad de la autoevaluación, la crítica y el reproche.

NCONSCIENTE

Con esta palabra podemos designar, en primer lugar, todo contenido mental que no se encuentra en la conciencia y al que el sujeto únicamente puede acceder con dificultad. Pero, en segundo lugar, este término también se usa para designar uno de los sistemas del aparato psíquico: es la parte no consciente que sólo puede ser consciente con grandes esfuerzos por parte del sujeto, y, en particular, gracias al trabajo de la terapia. En el inconsciente se encuentran los deseos, instintos y recuerdos que el sujeto reprime por resultarle inaceptables, fundamentalmente a causa de sus propias valoraciones morales; es la capa más profunda de la mente y se identifica en gran medida con el ello. Con todo, parte del super-yotambién puede incluirse en el inconsciente en la medida en que no siempre el sujeto es consciente de sus propias valoraciones morales y de la actuación de dichas valoraciones en su vida psíquica y su conducta.





Freud tuvo razones muy importantes para la defensa de la existencia de mente inconsciente; las principales:

· los fenómenos de hipnosis le mostraron que podemos saber algo sin saber que lo sabemos, y que podemos desear algo sin saber la auténtica razón de ese deseo;

· la referencia a una motivación inconsciente permite comprender los actos fallidos (acciones aparentemente desprovistas de sentido por ser contrarias a la intención de la persona que las realiza) y las confusiones verbales o " lapsus lingue" que ocurren en la vida cotidiana y a personas normales;

· el mundo simbólico de los mitos, novelas y en particular los sueños; el análisis de los sueños era para Freud "el camino real" para acceder a la provincia de lo Inconsciente. Los sueños sólo se pueden entender a partir de un significado profundo, no consciente, distinto del significado explícito y superficial;

sus estudios sobre la histeria le hicieron ver que en la mente pueden existir experiencias y motivaciones determinantes de la conducta y de la salud física sin que, por efecto de la represión, se sea conscientes de ello;
los efectos de la terapia psicoanalítica sólo se comprenden a partir de la teoría de la represión y de la descarga de una fuerza emocional inconsciente.
Conviene también recordar dos importantes implicaciones antropológicas de la creencia en el inconsciente:

La mente no es transparente a sí misma : para la tradición filosófica, la Razón era uno de los atributos esenciales y propios del ser humano; a partir de la filosofía de Descartes se añadía también la autoconsciencia, al punto de acabar identificando la mente con el ser consciente o poder ser consciente voluntariamente; se suele indicar que los enunciados mentalistas en primera persona son "incorregibles" en el sentido de que presentan verdades indudables ("pienso, luego existo", sería la máxima expresión de este tipo de enunciados). Frente a ese tipo de planteamientos, el psicoanálisis prima mucho más las dimensiones no racionales del psiquismo (instintos, deseos ligados al cuerpo, emociones...) y, con su defensa del inconsciente cree posible que ignoremos las reales y verdaderas causas de nuestras conductas y estados mentales. Desde la perspectiva tradicional parecía imposible tener un deseo sin ser consciente de él, o que se llegue a odiar a alguien creyendo que le amamos; el psicoanálisis declara que este tipo de "opacidad" es perfectamente posible.

Escisión del sujeto : el psicoanálisis considera que en el interior del sujeto hay elementos opuestos, enfrentados: se puede amar y odiar a la misma persona, desear y no desear lo mismo, saber y no saber algo. Enfrentándose a la concepción tradicional del psiquismo que declara la perfecta identidad del sujeto consigo mismo, y que en las versiones más metafísicas culminará en la idea de alma, Freud parece entender la subjetividad en términos de "identidades difusas", de elementos que pugnan por dominar en el conjunto de la vida psíquica y que tienen relaciones de afinidad o competencia pero nunca de una cohesión tan completa que pueda dar lugar a una unidad en el sentido fuerte o metafísico. Es precisamente a partir de estas tesis como poco a poco la psicología ha ido cuestionando de modo cada vez más radical nociones tradicionales como la de libertad y responsabilidad moral.

UN RECUERDO INFANTIL DE LEONARDO DA VINCI - S.FREUD




Varios autores coinciden en que para Freud Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci (1) fue mucho más que un mero ensayo biográfico. Por ejemplo, Jones dice que “El interés que Leonardo despertaba en Freud suscita la viva impresión de ser, en parte, de índole personal, ya que se detuvo especialmente en algunos aspectos –la pasión por las ciencias naturales, por ejemplo- que podían aplicarse a él mismo” (2). También Marthe Robert dice: “Al escribir sobre Leonardo da Vinci, Freud habla aún a media voz de él mismo, le confía al lector esa insaciable curiosidad intelectual que tenía en común con el pintor y cuyas causas profundas se sentía obligado a buscar” (3) . A su vez P. Gay, nos dice: “Los recuerdos de su antiguo amigo íntimo, que había dejado de serlo, obligaron a Freud a explorar una vez más su economía afectiva; dieron lugar a que su autoanálisis tomara un cariz angustioso ... y lo que estaba bullendo en Freud eran restos de sentimientos homoeróticos inconcientes”. Para este autor el Leonardo viene a ocupar el lugar del duelo de la relación con Fliess (4). Octave Manoni, por su parte señala: “...lo que interesa –a Freud- en el caso de Leonardo da Vinci, son en gran parte sus propios problemas: ¿de dónde proviene la necesidad de saber qué impulsa a Leonardo, más allá de lo que se habían aventurado sus contemporáneos en el estudio de la naturaleza y de las ciencias, por caminos que nadie había pensado abrir y por los cuales nadie soñó seguirlo? ” (5).
Freud escribe el Leonardo en un momento particular de su vida y del desarrollo de la teoría psicoanalítica. Trataré en el presente trabajo de dar cuenta de ambas cuestiones. Para ello, luego de hacer un breve resumen del artículo, acercaré un sueño y un recuerdo del propio Freud que lo vinculan con la problemática del artista y analizaré el tratamiento que hace del recuerdo infantil de su personaje. Además, mencionaré algunos datos que dan cuenta del lugar que tenía la figura de Leonardo en la cultura europea de principios del siglo XX y las expectativas que Freud podía abrigar al respecto.

I

Freud toma el personaje de Leonardo para hablar del mecanismo de la sublimación y del fenómeno de la homosexualidad. Cuenta con abundante y reciente bibliografía (6) y con un recuerdo infantil que el propio Leonardo entrega al ocuparse del vuelo de los pájaros.
Nos describe algunos aspectos que han sido característicos en Leonardo: polifacético, con múltiples intereses entre los que se destacan la pintura y la investigación, no omite desde el comienzo que ésta última faceta, la de investigador, por momentos tapaba o desplazada al artista. Poco cuidadoso y desconforme con sus obras, las realizaba con desgano y muchas veces las dejaba inacabadas, comportamiento que no deja lugar a dudas acerca de la presencia de una poderosa inhibición que también se verifica en el plano de lo sexual. Sometía todo lo que tuviera que ver con las pasiones a una racionalidad muy poco común: el amor o el odio debían estar precedidos del conocimiento, Leonardo habría mudado la pasión en esfuerzo de saber.
Freud asume dos expectativas como forma de explicación del surgimiento del apetito de saber vuelto pasión única de carácter hiperintenso: que se hubiera manifestado ya durante la vida infantil y que hubiera recibido de la misma el refuerzo de la pulsión sexual, terminando por subrogar un fragmento de la vida sexual misma.
Angostamiento de la vida sexual adulta e hiperpotenciación de otras manifestaciones permiten suponer una intensísima vida sexual en la infancia. El apetito de saber, que pone en marcha el aparato psíquico, está dirigido en la infancia a las cuestiones de la vida sexual. Pero como el sujeto no está aún plenamente preparado para hallar las respuestas que requiere, su investigación resultará estéril y será abandonada. Este primer fracaso dejará secuelas duraderas.
A la pulsión de investigar se le abren tres caminos a partir de la enérgica represión de la investigación sexual infantil: la inhibición neurótica, donde el desarrollo del apetito de conocimiento corre la misma suerte que la investigación sexual; la investigación sexual entonces, regresa en lo inconsciente como compulsión a cavilar, con la suficiente potencia como para sexualizar el pensamiento; el placer y la angustia propiamente sexuales tiñen la actividad intelectual, el investigar deviene placer sexual y la aclaración ocupa el lugar de la satisfacción sexual. El tercer destino es la sublimación de la pulsión sexual cuya fuerza se agrega a la pulsión de saber: “También aquí el investigar deviene en cierta medida compulsión y sustituto del quehacer sexual, pero le falta el carácter de la neurosis por ser enteramente diversos los procesos psíquicos que están en su base (sublimación en lugar de irrupción desde lo inconsciente); de él está ausente la atadura a los originarios complejos de la investigación sexual infantil, y la pulsión puede desplegar libremente su quehacer al servicio del interés intelectual. Empero, dentro de sí da razón de la represión de lo sexual, que lo ha vuelto tan fuerte mediante el subsidio de una libido sublimada, al evitar ocuparse de temas sexuales” (7). Freud ubica a Leonardo dentro de este tercer tipo: la mayor parte de su libido habría sido sublimada como esfuerzo de investigar.
Llegamos al relato del recuerdo infantil:
“Parece que ya desde antes me estaba destinado ocuparme tanto del buitre, pues me acude, como un tempranísimo recuerdo, que estando yo todavía en la cuna un buitre descendió sobre mí, me abrió la boca con su cola y golpeó muchas veces con esa cola suya contra mis labios” (8)
Toma este recuerdo como una fantasía posterior trasladada a la infancia, fenómeno que ya había descrito como “recuerdo encubridor”. Pero, ¿cual podría ser su significado? La respuesta que nos ofrece es la siguiente: se trataría de una reminiscencia del “mamar”, refundida en una fantasía homosexual pasiva (fellatio). Por el análisis de la imaginería del buitre llega a sostener que el contenido de la fantasía sería que la sustitución de la madre por el buitre indica que el niño, en su temprana infancia, echaba de menos al padre. Todo ello armoniza con la biografía de Leonardo y con la concepción freudiana de las fantasías: éstas se construyen sobre recuerdos no entendidos de la infancia y ponen de relieve lo más importante del desarrollo anímico del sujeto. Más aún, de acuerdo con la “premisa universal fálica”, el pene mamado en la fantasía de Leonardo sería justamente el de la madre, fantasía que atribuye, por el principio de a posteriori a la temprana investigación sexual.
Ahora Freud debe dar cuenta de la homosexualidad en Leonardo, una homosexualidad, reprimida y sublimada. Nos da una serie de referencias que indican que Leonardo se dedicó a recibir jóvenes discípulos de los que cuidaba como si fueran sus hijos, a los que amaba tierna y maternalmente, de ello puede deducirse que reproducía con ellos el vínculo que tenía con la madre. Ama a sus discípulos como su madre lo amó a él. El lazo erótico con la madre no fue abandonado sino reprimido, como lo prueba un frío registro de los gastos del sepelio.
Sin embargo, se pregunta si no habrá en la obra algo que dé testimonio de los recuerdos de la primera infancia. Lo encuentra en la extraña sonrisa de Monna Lisa, síntesis de lo femenino, “la reserva y la seducción, la ternura plena de entrega y la sensualidad en despiadado acecho” (9) , Leonardo habría reencontrado en la muchacha florentina la sonrisa de su madre. Del mismo modo, considera la obra Santa Ana, la Virgen y el niño como una síntesis de la historia infantil del artista: un niño con dos madres de beatífica sonrisa. Tales dos madres serían la suya propia y la joven esposa del padre o ésta última y la abuela paterna. Como en un anagrama gráfico, entre los vestidos puede verse la figura de un buitre cuya cola va a dar a la boca del niño (10).
¿Qué ocurre mientras tanto con la figura del padre? “Éste interviene, no solo por la vía negativa, de su ausencia en la primera infancia, sino directamente por su presencia durante el resto de su niñez” (11) y nos describe una serie de detalles que hacen al carácter de Leonardo: amaba la pompa, los vestidos y los caballos, gustaba de hacer el señor distinguido como era su padre, pero también observa que “creaba y luego ya no cuidaba de sus obras como su padre lo había dejado a él” (12) en los años de la primerísima infancia. Sin embargo, lo que Freud destaca como lo más notable en él, y que atribuye a la relación con el padre, es su lugar como audaz investigador.
Leonardo era capaz de arrancarle a la naturaleza sus secretos, gracias a su capacidad de observación y juicio propios, habiendo renunciado a apoyarse en toda autoridad científica previa, hecho que Freud hace equivaler a la renuncia al padre en los años infantiles: descreer de la autoridad, sustituto del padre, y volver a la investigación de la naturaleza como volver a la madre. La investigación sexual infantil muda aquí en investigación de la naturaleza y el proceso represivo recae sobre el ejercicio de la sexualidad. A consecuencia de la represión del amor por la madre, la parte de su libido que permanece vuelta hacia metas sexuales, será esforzada hacia una actitud homosexual. Conserva en lo inconsciente el amor por la madre y en lo manifiesto su sexualidad permanece inactiva. Del mismo modo que su talento de artista cede el paso al apetito de investigador cuando la represión gana terreno.
Por el contrario, nos explica que la vuelta a la pintura se debe al hecho casual de su encuentro con la joven florentina, capaz de recordarle la beatífica sonrisa de la madre cuando él ya tenía 50 años, olvidando quizás que también el propio padre de Leonardo vuelve a ser creativo a los 50 años, a partir de los cuales llega a tener once hijos más. Y Freud, al momento de publicar este ensayo, tiene 54 años. No hace un año que La interpretación de los sueños ha tenido su primera reedición, ha vuelto exitoso de su primera visita a Norteamérica unos pocos meses antes de la redacción del artículo. Leonardo identificado con su padre ¿Freud identificado con Leonardo? Leamos este párrafo, tomado entre varios otros: “Quien vislumbró la grandiosidad de la trabazón universal y empezó a ver sus leyes necesarias, es fácil que pierda su propio, pequeño, yo. Abismado en el asombro, en verdad humillado, uno olvida demasiado fácilmente que uno mismo es un fragmento de aquellas fuerzas eficaces y le es lícito intentar, en la medida de su fuerza personal, la modificación de una parcela en ese decurso necesario del universo, ese universo en que lo pequeño no es menos sustantivo ni asombroso que lo grande” (13).
II
Pensemos ahora en el recuerdo del buitre. También en Freud está presente un tema similar: las figuras egipcias con cabeza de pájaro, que ilustran una Biblia que su padre le había regalado a los 7 años y un sueño de angustia, curiosamente recordado como el más antiguo en su vida y el último suyo propio relatado en La interpretación de los sueños: “En él vi que mi madre era traída a casa y llevada a su cuarto por dos o tres personas con picos de pájaro, que luego la tendían en el lecho. Su rostro mostraba una serena expresión, como si se hallase dormida. Desperté llorando y gritando e hice despertar a mis padres. Las largas figuras con picos de pájaro y envueltas en singulares túnicas eran una reminiscencia de una ilustración de la Biblia de Philippson y creo que correspondían a un relieve egipcio que mostraba varios dioses con cabezas de águila” (14). La serena expresión de la madre dormida no se compadece con la angustia si lo evocado allí no es la muerte de la madre. Muerte simbólica a manos de dos o tres personajes con cabeza de águila, el padre y sus dos hermanos mayores y su interpretación: la libido se desplaza a las figuras masculinas, la identificación viril es posible a costa del amor por la madre. Tanto Sigimund como Leonardo serían el hijo “preferido” de su madre, pero en éste último, la fijación a la madre ha clausurado el acceso a la masculinidad.
Si hay un Leonardo investigador, que prosigue la exploración sexual infantil en la observación de la naturaleza, no sujetándose a autoridad alguna. También tenemos un Freud investigador de la historia de la cultura, revisando, incansable, estatuillas donde aparecen figuras indudablemente femeninas y sin embargo provistas de pene, comparando las designaciones de las diosas madres y sus denominaciones emparentadas con aves, insectos, moluscos, y en la cultura de hoy señalando las designaciones del pene en lengua popular alemana, italiana, en fin “sublimaciones” de la investigación sexual infantil.
Pero lo que más lo emparenta con su Leonardo es, sin ninguna duda, la relación con el padre. La encendida defensa de Leonardo es casi autobiográfica, veamos cómo cita textualmente una frase que él firmaría sin dudar: “Quien en la polémica de las opiniones invoca la autoridad, se vale de su memoria, no de su entendimiento” (15) y sigue hablando de la osada e independiente actividad científica de Leonardo: ella no podría ser así, si al mismo tiempo hubiera permanecido creyente y no hubiera sido capaz de sustraerse a la autoridad dogmática de la religión. La fe en Dios como continuación del amor a un padre enaltecido, y completa: “ciertos jóvenes pierden la fe religiosa tan pronto como la autoridad del padre se quiebra en ellos” (16).
Se nos impone en este punto aquel momento en que Freud, teniendo tan solo 12 años, escucha de su padre cómo había recibido con resignación un insulto por ser judío: un cristiano le tira la boina al barro y le grita “¡judío, baja de la acera!”. Decepción del padre y de la religión en un mismo momento. Por reacción, el joven Sigmund piensa en Aníbal, semita vencedor de los romanos y su juramento de venganza. Al relatar este incidente en La interpretación de los sueños, produce un interesante fallido, el juramento de venganza es tomado por Asdrúbal, hermano de Aníbal. En la segunda edición aclara que se trata del padre, Amílcar Barca (17) . El padre lo ha decepcionado, pero puede seguir idealizando a sus hermanos.
Si él también logró observar la naturaleza humana con osadía e independencia respecto de la autoridad de sus maestros, fue porque antes pudo desasirse de la autoridad paternal tanto como de la religiosa. Al respecto, Anzieu nos comenta: “Muerto su padre y vislumbrada la posesión de Roma, Freud se desprendió del modelo del cuerpo biológico para internarse en la comprensión del cuerpo fantástico. El que se expresa en los síntomas histéricos, el que está figurado en los sueños, el cuerpo del placer, el cuerpo del deseo, el cuerpo del delito” (18).
III
Volvamos ahora sobre el tratamiento que hace Freud del recuerdo infantil. Lo podemos dividir en tres fases, la primera sería la representada en el recuerdo (la cola del buitre golpea la boca del niño), una segunda a la que Freud le atribuye un franco carácter homosexual pasivo (fellatio) y como tercera fase ofrece varias posibilidades de interpretación, superponibles una a la otra (el niño ha recibido muchos “mimos” de su madre, el niño le suponía a la madre un pene como el de él, el niño habría deseado un padre) (19). Tiempo después, después de revisar el Leonardo para su primera re-impresión, utilizará un esquema similar, más prolijamente formalizado, para el análisis de la fantasía masoquista en Pegan a un niño, donde sostiene que “la segunda fase, la más importante de todas ... no ha tenido nunca existencia real. No es jamás recordada ni ha tenido nunca acceso a la conciencia. Es una construcción del análisis, pero no por ello deja de constituir una necesidad” (20); constituye una necesidad considerar la fantasía de fellatio como tal, en consonancia con sus tesis sobre el papel de la fantasía (21) , mientras que la violentísima represión de la sexualidad en el Leonardo adulto y el sadismo exhaustivamente descrito por Freud en la fabricación de armas de guerra, en la contemplación de los condenados, en los juegos con que gustaba de asustar a sus invitados, permiten pensar que Leonardo podría haber sido víctima de un atentado sexual en la infancia (22) . Pero para Freud ese recuerdo infantil es una fantasía, y que pudiera tratarse de un episodio realmente acontecido y luego deformado por la represión es una posibilidad que ni siquiera está contemplada; se trata de algo excepcional si consideramos la rigurosa teorización a que nos tiene acostumbrados. En este mismo artículo, por ejemplo, se toma cuatro carillas para defender el argumento que juzga sexual el comportamiento de Leonardo con los discípulos (23).
Freud pudo haber descreído de sus neuróticos (24), pero jamás renegó de la posible presencia de traumas sexuales en la infancia, ni en los Tres ensayos (donde busca relativizar la importancia dada antes a la seducción (25) ), ni en 1922 cuando sigue sosteniendo que la homosexualidad masculina se debe a un vínculo muy intenso con la madre, al narcisismo y a la angustia de castración que impiden al sujeto el encuentro con un cuerpo que no posea pene y a ello le suma la influencia de la seducción, culpable de una fijación prematura de la libido (26).
De todos modos, en la escritura de su Leonardo, puede saldar la cuestión de manera definitiva: “El amor de la madre por el lactante a quien ella nutre y cuida es algo que llega mucho más hondo que su posterior afección por el niño crecido. Posee la naturaleza de una relación amorosa plenamente satisfactoria, que no sólo cumple todos los deseos anímicos sino todas las necesidades corporales, y si representa una de las formas de la dicha asequible al ser humano ello se debe, no en último término, a la posibilidad de satisfacer sin reproche también mociones de deseo hace mucho reprimidas y que hemos de llamar «perversas». Aun en la más dichosa pareja joven, el padre siente que el hijo, en particular el varoncito, se ha convertido en su competidor, y de ahí arranca una enemistad con el preferido, de profundas raíces en lo inconsciente” (27) . Esta concepción de los cuidados maternos como fundantes de la subjetividad separan definitivamente al psicoanálisis de la ciencia médica. Ahora es la fantasía la que va a dar cuenta del síntoma, pero también de la obra de arte.
IV
Cuando Freud reedita, por primera, vez La interpretación de los sueños, en el prólogo (fechado en el verano de 1908) aparece la siguiente confesión: esa obra “era una parte de mi análisis, que representaba mi reacción frente a la muerte de mi padre, es decir, frente al más significativo suceso, la más tajante pérdida en la vida de un hombre” . Luego vienen las reediciones de la Teoría sexual y de la Psicopatología de la vida cotidiana y como broche consagratorio la invitación a la Clark University donde da sus Cinco Conferencias en setiembre de 1909.
El 17 de octubre le escribe a Jung:
“Me alegra que participe de mi convicción de que la mitología tendría que ser completamente dominada por nosotros. Hasta ahora no contamos más que con las dos avanzadillas: Abraham y Rank. Hombres, trabajadores para ulteriores campañas, surgen demasiado parcamente. La biografía tiene que ser también nuestra. Desde que he vuelto -de América- ha ocurrido una cosa: el enigma del carácter de Leonardo da Vinci se me ha aclarado de pronto. Ello supondría, por tanto, un primer paso en la biografía. Pero el material sobre Leonardo es tan escaso que dudo de exponer a otros, de forma accesible, mi sólida convicción. Espero ahora con gran interés una obra italiana sobre su juventud que he encargado. Mientras tanto quiero revelarle el secreto: ¿Recuerda mis observaciones de las “Teorías sexuales infantiles” (segunda serie) acerca del necesario fracaso de esta primitiva investigación por parte de los niños y del paralizante efecto que emana de este primer fracaso? Lea las correspondientes palabras; no fueron entonces tan seriamente entendidas como las comprendo ahora. Uno de los que han transformado tan precozmente su sexualidad en afán de saber y que han permanecido fijados en el modelo de lo inconcluso es también el gran Leonardo, el cual era sexualmente inactivo o bien homosexual. No hace mucho que me he encontrado en un neurótico su vivo retrato (pero sin su genio). ... Muy en contra de mi voluntad he de vivir como un americano: no tengo tiempo para la libido” .
Para su apetito de conquistador Leonardo aparece como la llave que le abre las puertas de un nuevo territorio. ¿Pero qué quiso decir con “no tengo tiempo para la libido”?
Redacta las Cinco Conferencias y escribe un comentario a un artículo de Abel (de 1884) sobre El doble sentido de las palabras primitivas que venía a confirmar algunas de sus afirmaciones de La interpretación de los sueños. Está en marcha la conformación de la Asociación Internacional. Comenta sus ideas sobre Leonardo al grupo vienés en la reunión del miércoles 1º de diciembre . También proyecta sus vacaciones de verano, para lo cual se propone trabajar mucho y ganar mucho dinero, pero el 21 de diciembre le escribe a Ferenczi: “me desagrada que la salud solo aparezca con la pobreza”. Consagración, dinero, salud y falta de tiempo para la libido, conforman un “complejo” que la preparación de su Leonardo le habría ayudado a desanudar. Lo nombra en la mayor parte de su correspondencia, pero no escribe casi nada. A principios de febrero sólo tiene diez carillas, en marzo más de cuarenta. Se propone terminarlo antes del Segundo Congreso Internacional, que tendría lugar en Neurenberg el 30 y 31 de marzo. El 4 de abril le escribe a Ferenczi que acaba de dejar el Leonardo en la imprenta. Entonces piensa editar algo a lo que simpáticamente llama “etiología materna” . Cuando por fin sale impreso, el 5 de junio, le escribe a Abraham: “...el retraso semana tras semana de la aparición del Leonardo ha sido la causa de mi largo silencio. Leonardo apareció finalmente; mi digestión mejora gracias a los cuidados médicos...un año después de la segunda, aparecerá la tercera edición de La Interpretación de los sueños...”. Le pide su opinión a todos los corresponsales, tiene el entusiasmo de un niño.
El 1º de agosto se va de vacaciones a Noordwijk, Holanda, cumpliendo con el proyecto forjado un año antes, pero también obligado por la necesidad de estar a menos de un día de viaje de Hamburgo, donde reside su suegra gravemente enferma. El 10 de agosto le escribe a Jung: “Escribo detalladamente acerca del horror que el Leonardo provoca incluso en los «bien pensantes». Mas yo, precisamente a dicho respecto estoy bien tranquilo, ya que el Leonardo me gusta mucho y sé que les ha gustado en especial a los pocos capaces de establecer juicio al respecto: a usted, Ferenczi, Abraham, Pfister”.
Se encuentra satisfecho de su Leonardo y puede gozar de sus vacaciones. Hace planes de encuentros en Bélgica y de viajes a Italia con sus corresponsales como antes lo hacía con Fliess. No retomará la actividad hasta octubre. El 30 de agosto le escribe a Abraham: “Mañana salgo para Paris con el fin de echar una mirada al Leonardo y luego seguiré a Italia” . No va a ver ni a su maestro ni a su viejo rival (Charcot, Janet), va al encuentro de su par.
V
Si bien el interés de Freud por Leonardo data de tiempo atrás , la primera década del siglo XX presenta una especie de “furor leonardesco”. Se realza su figura, nadie omite que las suyas son “obras maestras”, se escriben varios trabajos, se reproducen sus obras, se imprimen postales con la imagen de la Monna Lisa, algunas textuales y otras con el rostro de conocidas figuras femeninas del ambiente artístico europeo. El punto culminante lo alcanza en 1911 cuando un mecánico italiano se roba el cuadro y lo tiene escondido debajo de su cama durante tres años, al ser hallado le explica a las autoridades que su objetivo era “repatriarlo” . En ese clima cultural Freud presenta su Leonardo con una justificación en el comienzo mismo del texto: “...nadie es tan grande como para que le resulte oprobioso someterse a las leyes que gobiernan con igual rigor el obrar normal y el patológico” . Sin embargo, es en el capítulo final donde debe hacer una defensa de la psicobiografía como modo psicoanalítico de conocer la personalidad de las grandes figuras de la historia: “A menudo lo han escogido -los biógrafos de Leonardo- como objeto de sus estudios po que de antemano le dispensaron una particular afección; razones personales de su vida, de sentimiento, los movieron a ello. Luego se entregan a un trabajo de idealización que se afana en insertar al grande hombre en la serie de sus propios arquetipos infantiles, acaso reviviendo en él la representación infantil del padre” . Entonces resume los resultados alcanzados en su ensayo que dista mucho de ser una idealización. Necesita dejar en claro que tanto si se estudia la psicología del neurótico, como la de los grandes genios de la humanidad, la frontera que los separa del “normal” es siempre borrosa. El Freud conquistador desembarca con las armas que le da el psicoanálisis en el territorio del público culto, tan ajeno a la medicina.
Habiendo llegado hasta aquí, considero que también nosotros debemos preguntarnos ¿Hasta qué punto es válida una biografía psicoanalítica de un personaje histórico? ¿Es posible sostener una biografía que dé cuenta de los avatares de las pulsiones de ese personaje? La respuesta afirmativa que nos ofrece Freud no parece suficiente. De hecho, no fueron muchos los intentos psicoanalíticos de “apropiarse de la biografía”. Tal vez como venganza del destino, aquel personaje que ha sufrido más atentados de explicación psicoanalítica haya sido el propio Freud.


Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci




Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, es una obra de Sigmund Freud, que trata sobre los métodos del psicoanálisis expuestos sobre personajes históricos, en especial Leonardo da Vinci, el trabajo sobre este personaje histórico fue el último trabajo a gran escala de Sigmund Freud. El contenido de la obra presenta un recuerdo (Que se supone que es de fantasía), de la infancia de Leonardo da Vinci. Todo el mundo está de acuerdo que Leonardo da Vinci es la persona más alabada del Renacimiento Italiano, este reconocimiento es llevada a cabo tanto por personas contemporánea a él, que por personas que los sucedieron en el tiempo, como el propio Sigmund Freud. Pero en ocasiones los contemporáneos de la época de Leonardo no reconocían su arte, como por ejemplo Vasari, alego que Leonardo ofendió a los hombres e incluso a Dios, pero una buena pregunta que comenta Freud es: ¿Qué fue lo que alejó la personalidad de Leonardo de la comprensión de sus contemporáneos? Según el texto la personalidad que tenía Leonardo era una de las más normales según en el contexto que vivía, pero Leonardo era el más claro ejemplo, una de las teorías sobre la personalidad de Leonardo da Vinci es su dedicación en varios ámbitos lo que acostumbra a cambiar su propia ropa según a lo que dedique se tiempo. Incluso Leonardollego a tener una actitud muy extravagante debido a que por diferentes motivos, tuvo que abandonar su ciudad y termino en Francia donde llego a vivir en el anonimato, alega que él se da cuenta del abismo que se encuentra entre él y el abismo de sus contemporáneos.
Este contexto de que él estaba rodeado lo animo a dejar la pintura de mala manera donde llego a dejar la mayoría de sus obras inacabadas debido al desgaste del autor, esta aptitud fue muy criticada por sus contemporáneos donde se agrando el gran trecho entre Leonardo y el resto, varios autores posteriores a Leonardo han defendido a este, alegando que el propio Miguel Ángel dejo varias obras inacabadas también. Una crítica que también tuvo Leonardo fue la lentitud con la que trabajaba donde una parte muy importante para él son los preliminares donde analiza todo lo que va a crear, Vasari afirma que en el retrato de la Mona Lisa, trabajó durante cuatro años y no lo dio por terminado, gracias a estos testimonio y a varios apuntes que se han encontrado, podemos desmentir que él trabaja liguero o inconscientemente.
No se conoce si Leonardo, tuvo un amor como por ejemplo Miguel Ángel, él fue acusado de homosexualidad, pero fue absuelto, este idea pudo llegar debido a que a él en su taller le gustaba reunirse con varios jóvenes muchachos que los tomaba como discípulos, incluso uno de ellos lo acompaño a Francia hasta el día de sufallecimiento, y fue su heredero, dado a esto no se le puede atribuir a Leonardo una vida sexual muy activa.
Volvamos ahora sobre el tratamiento que hace Freud del recuerdo infantil. Lo podemos dividir en tres fases, la primera sería la representada en el recuerdo (la cola del buitre golpea la boca del niño), una segunda a la que Freud le atribuye un franco carácter homosexual pasivo (fellatio) y como tercera fase ofrece varias posibilidades de interpretación, superponibles una a la otra (el niño ha recibido muchos “mimos” de su madre, el niño le suponía a la madre un pene como el de él, el niño habría deseado un padre). Tiempo después, después de revisar el Leonardo para su primera re-impresión, utilizará un esquema similar, más prolijamente formalizado, para el análisis de la fantasía masoquista en Pegan a un niño, donde sostiene que “la segunda fase, la más importante de todas... no ha tenido nunca existencia real. No es jamás recordada ni ha tenido nunca acceso a la conciencia. Es una construcción del análisis, pero no por ello deja de constituir una necesidad”; constituye una necesidad considerar la fantasía de fellatio como tal, en consonancia con sus tesis sobre el papel de la fantasía , mientras que la violentísima represión de la sexualidad en el Leonardo adulto y el sadismo exhaustivamente descrito por Freud en la fabricación de armas de guerra, en la contemplación de los condenados,en los juegos con que gustaba de asustar a sus invitados, permiten pensar que Leonardo podría haber sido víctima de un atentado sexual en la infancia. Pero para Freud ese recuerdo infantil es una fantasía, y que pudiera tratarse de un episodio realmente acontecido y luego deformado por la represión es una posibilidad que ni siquiera está contemplada; se trata de algo excepcional si consideramos la rigurosa teorización a que nos tiene acostumbrados. En este mismo artículo, por ejemplo, se toma cuatro carillas para defender el argumento que juzga sexual el comportamiento de Leonardo con los discípulos.
Freud pudo haber descreído de sus neuróticos, pero jamás renegó de la posible presencia de traumas sexuales en la infancia, ni en los Tres ensayos (donde busca relativizar la importancia dada antes a la seducción ), ni en 1922 cuando sigue sosteniendo que la homosexualidad masculina se debe a un vínculo muy intenso con la madre, al narcisismo y a la angustia de castración que impiden al sujeto el encuentro con un cuerpo que no posea pene y a ello le suma la influencia de la seducción, culpable de una fijación prematura de la libido .
De todos modos, en la escritura de su Leonardo, puede saldar la cuestión de manera definitiva: “El amor de la madre por el lactante a quien ella nutre y cuida es algo que llega mucho más hondo que su posterior afección por el niño crecido. Posee la naturaleza deuna relación amorosa plenamente satisfactoria, que no sólo cumple todos los deseos anímicos sino todas las necesidades corporales, y si representa una de las formas de la dicha asequible al ser humano ello se debe, no en último término, a la posibilidad de satisfacer sin reproche también mociones de deseo hace mucho reprimidas y que hemos de llamar «perversas». Aun en la más dichosa pareja joven, el padre siente que el hijo, en particular el varoncito, se ha convertido en su competidor, y de ahí arranca una enemistad con el preferido, de profundas raíces en lo inconsciente”. Esta concepción de los cuidados maternos como fundantes de la subjetividad separa definitivamente al psicoanálisis de la ciencia médica. Ahora es la fantasía la que va a dar cuenta del síntoma, pero también de la obra de arte.
Sin embargo, es al final donde debe hacer una defensa de la psicobiografía como modo psicoanalítico de conocer la personalidad de las grandes figuras de la historia: “A menudo lo han escogido -los biógrafos de Leonardo- como objeto de sus estudios que de antemano le dispensaron una particular afección; razones personales de su vida, de sentimiento, los movieron a ello. Luego se entregan a un trabajo de idealización que se afana en insertar al grande hombre en la serie de sus propios arquetipos infantiles, acaso reviviendo en él la representación infantil del padre”. Entonces resume losresultados alcanzados en su ensayo que dista mucho de ser una idealización. Necesita dejar en claro que tanto si se estudia la psicología del neurótico, como la de los grandes genios de la humanidad, la frontera que los separa del “normal” es siempre borrosa. El Freud conquistador desembarca con las armas que le da el psicoanálisis en el territorio del público culto, tan ajeno a la medicina.

Habiendo llegado hasta aquí, considero que también nosotros debemos preguntarnos ¿Hasta qué punto es válida una biografía psicoanalítica de un personaje histórico? ¿Es posible sostener una biografía que dé cuenta de los avatares de las pulsiones de ese personaje? La respuesta afirmativa que nos ofrece Freud no parece suficiente. De hecho, no fueron muchos los intentos psicoanalíticos de “apropiarse de la biografía”. Tal vez como venganza del destino, aquel personaje que ha sufrido más atentados de explicación psicoanalítica haya sido el propio Freud

LA REPRESIÓN



La represión es el destino que encuentra una moción pulsional al chocar con resistencias que quieren hacerla inoperante, es la renuncia a la satisfacción pulsional, es una respuesta del aparato psíquico entre la fuga y el juicio adverso o condenatorio.

Si se tratase del efecto de un estímulo exterior la huida sería el medio apropiado. En el caso de la pulsión, de nada vale la huida, pues el yo no puede escapar de sí mismo.

Una moción pulsional se reprime debido a que la meta pulsional causa displacer en lugar de placer. El motivo, la razón, de la represión esta puesto en el displacer causado al sistema Cc o Prcc. siendo satisfacción para un sistema Icc. Tenemos, así, que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción. Su esencia consiste en rechazar algo (la necesidad pulsional) de la conciencia y mantenerlo alejado de ella.

Si la pulsión es una fuerza constante tengo que oponerle una fuerza también constante para rechazarla y mantenerla alejada, por lo que represión e inconsciente son correlativos, no se puede pensar uno sin el otro. Debemos suponer un aparato de dimensiones de sistemas, o lugares (topos).

Freud supone la existencia de una primera fase: la represión primordial, originaria o primaria que consiste en que al representante psíquico (representante de la representación) de la pulsión se le deniega la admisión en lo conciente. Así se establece una fijación; a partir de ese momento el representante en cuestión persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a él. La pulsión de un órgano alcanza lo psíquico (queda reprimido para siempre y nunca alcanza el Cc). El Icc se funda por la fijación del recuerdo psíquico de la pulsión. Todo lo reprimido es Icc, se fija el representante de la representación. Lo Prcc es lo posible de hacerse Cc, entonces lo que alcanza el Prcc solo necesita un poco de atención para alcanzar la conciencia, lo pulsional NUNCA alcanza la conciencia.

La represión primaria es solidaria con el Cc porque funda el Icc . Sin represión primaria no hay humanidad (tótem y tabú, incesto, banquete totémico, etc)

La segunda etapa de la represión, la represión propiamente dicha, recae sobre retoños psíquicos del representante reprimido o sobre pensamientos que han entrado en un vínculo asociativo con él. A causa de ese vínculo, tales representaciones experimentan el mismo destino que lo reprimido primordial. Entonces la represión propiamente dicha es un “esfuerzo de dar caza”. Esta post represión recae sobre los retoños que se disfrazan para pasar al Precc/Cc, entonces si la represión propiamente dicha no los reconoce la burlan y logran devenir Cc. Debe tenerse en cuenta la atracción que lo reprimido primordial ejerce sobre todo aquello con lo cual puede ponerse en conexión. Probablemente, la tendencia a la represión no alcanzaría su propósito si estas fuerzas (atracción y repulsión) no cooperasen, si no existiese algo reprimido desde antes, presto a recoger lo repelido por lo conciente

La represión no impide al representante de pulsión seguir existiendo en lo inconsciente, continuar organizándose, formar retoños y anudar conexiones. Proliefera desde las sombras y encuentra formas extremas de expresión. En realidad, la represión sólo perturba el vínculo con un sistema psíquico: el de lo conciente.

Si los retoños y las asociaciones se distancian lo suficiente de lo reprimido primordial pueden acceder a la conciencia debido a que pueden salvar la censura.. La represión trabaja de modo individual (cada uno de los retoños de lo reprimido puede tener su destino particular; un poco más o un poco menos de desfiguración cambia radicalmente el resultado) y móvil (la primordial es fija, la ppte. dicha es móvil.). Neceista un gasto de fuerza constante, lo reprimido ejerce una presión continua sobre lo consciente que debe ser contraprestada; la movilidad de la represión disminuye en el sueño facilitando su formación, al despertar, las investiduras de represión recogidas se emiten de nuevo.

Un Representante de pulsión es una representación o un grupo de representaciones investidas desde la pulsión con un determinado monto de energía psíquica (libido, interés). Junto a la representación se encuentra el Monto de Afecto, que puede experimentar un destino de represión totalmente diferente del de la representación. Desde ahora, cuando describamos un caso de represión, tendremos que rastrear separadamente la representación, por un lado, y la energía pulsional (el monto de afecto) por el otro. Este factor cuantitativo, (cantidad, quantum, monto de afecto) de la represión es el que en mayor o menor medida permite el acercamiento al Icc.

El destino general de la representación es el Icc mientras que el Monto de Afecto (quantum) tiene tres destinos posibles:

a) Icc, l a pulsión es suprimida por completo (histeria),

b) sale a la luz como un afecto coloreado cualitativamente de algún modo (neurosis obsesiva),

c) se muda en angustia (fobia).

Las dos últimas posibilidades nos ponen frente a la tarea de discernir como un nuevo destino de pulsión la transposición de las energías psíquicas de las pulsiones en afectos y, muy particularmente, en angustia. (Ver mecanismo del proceso represivo)

Si una represión no consigue impedir que nazcan sensaciones de displacer o de angustia, entonces ha fracasado y la represión fracasada tendrá más interés que la lograda dado que es el retorno de lo reprimido bajo la forma de síntomas lo que nos permite dar cuenta de la represión. El mecanismo de la represión es la sustracción de la investidura energética (o libido, si tratamos de pulsiones sexuales).

Tópica y Dinámica de la Represión

cap IV Lo inconsciente , 3º hipótesis (funcional o económica) del ICC

La represión es un proceso que se cumple sobre representaciones en la frontera de los sistemas Icc y Prcc(Cc). El mecanismo de la represión es la sustracción de la investidura energética. En el Icc la representación tiene investidura Icc (por eso es que sigue actuando desde las sombras), debido a la acción de la represión secundaria a la representaciónse le sustrae la investidura Prcc que pertenece a dicho sistema, por lo tanto, los mecanismos de la represión son:

a) Sustracción de investidura Prcc: queda desinvertida impidiendo que la representación devenga Prcc, la inscripción es de investidura Icc.

b) Sustitución de la investidura Prcc por Icc: recibe investidura Icc

c) Conservación de Investidura Icc: conserva la investidura Icc que ya tenía


Freud observa que la sustracción de investidura Prcc no funcionaría cuando estuviera en juego la figuración de la represión primordial (en caso de que una representación Incc que aun no ha recibido investidura Prcc y por lo tanto no puede ser desinvestida) por lo que da cuenta de otro mecanismo: la contrainvestidura, proceso por el cual se mantiene la represión secundaria y cuida la permanencia de la represión primaria. Es el proceso mediante el cual el sistema Prcc se protege contra el asedio de la representación Icc. (se observa con claridad en la histeria de conversión, donde sale a la luz con la formación del síntoma). La contrainvestidura en la represión secundaria da origen a las representaciones sustitutivas (falsos enlaces) que se aseguran que las representaciones reprimidas no devengan Conscientes

Clases de Filosofía. Darío Sztajnszrajber


































sábado, 26 de diciembre de 2015

Obras de Sigmund Freud Resúmenes

ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA: ELIZABETH VON R. (1895)

(ejemplo de cómo opera la defensa)


Elizabeth padecía de dolores en las piernas, fatiga dolorosa y caminaba mal (hiperalgesia de la piel y de los músculos en todas las piernas). Había sufrido graves problemas tales como la muerte de su padre, una enfermedad en los ojos de la madre, y la muerte de una hermana.


Freud consideraba q estos dolores eran síntomas histéricos dado q le resultaba llamativo como ella contaba su padecer, lo hacía de manera muy imprecisa y un enfermo q padezca malestares orgánicos va a describir su dolor con gran precisión y visto que atribuía mucho valor a sus dolores era correcto inferir que su atención estaba centrada en otra cosa: pensamientos y sensaciones que se entramaban con los dolores. Además si un enfermo orgánico realmente tiene padecimientos cdo se estimule la zona de dolor su expresión será de sufrimiento; pero esto no sucedía en Elizabeth: cdo se pellizcaba u oprimía la piel y la musculatura hiperalgica de la pierna, su rostro cobraba una expresión más de placer q de dolor. Seguramente mediante la estimulación de esa zona la enferma recordaba pensamientos escondidos tras ese dolor. Así freud llega a la conclusión q esa dolencia era una histeria y la estimulación afectaba una zona histerógena.


Lo primero q hizo Freud fue remover el material patógeno estrato por estrato, le hacia contar a la enferma lo q ella sabía, poniendo toda la atención en aquella zonda donde parecía q faltaba un eslabón en la cadena de las causaciones e iba penetrando en estratos cada vez más profundos del recuerdo a medida q en esos lugares aplicaba la hipnosis o la presión en la frente.


Ella era una persona muy apegada a su padre y así tmb demostraba un desinterés hacia su madre y sus hnas. El padre sufría de una afección cardiaca por lo cual ella cuido de él duramente un largo tiempo, dormía en su habitación, lo asistía todo el día. Al ppio su afección se vinculó con este período, puesto ella puedo recordar q duramente los últimos meses de ese cuidado sufrió de dolores en la pierna derecha, pero estos le pasaron pronto. Dos años dps de la muerte del padre empezó a no poder caminar a causa de sus dolores.

Un día ella se alejo del lecho del enfermo para asistir a una reunión en donde estaría su joven enamorado, cdo regresó encontró con q su padre había empeorado y se realizaba reproches por esto, esa fue la última vez q abandono a su padre durante tanto tiempo. Aquí era lícito buscar la causa de los primeros dolores histéricos: por el contraste entre la salida q se había permitido y la miseria en la q encontró al padre al volver así quedó planteado un conflicto, un caso de inconciliabilidad. Como rdo del conflicto, la representación erótica fue reprimida (esforzada al desalojo) de la asociación y el afecto a ella adherido fue aplicado para reanimar un dolor corporal presente de manera simultánea. Se trataba pues del mecanismo de una conversión con el fin de la defensa (conversión histérica)

Luego de un tiempo de tratamiento la enferma le comunicó a freud q el dolor en su muslo derecho (zona histerógena) era más fuerte porq era el lugar donde el padre apoyaba su pierna para q ella le renovara las vendas: esta es la explicación de la génesis de una zona histerogena atípica.

En el período de abreacción el estado de Elizabeth mejoró notablemente


Freud gracias a Elizabeth obtuvo un panorama de cómo se genera la histeria monosintomática: la pierna derecha le dolía cdo se producían recuerdos del cuidado a su padre (1 tramo de su padecimiento), mientras q el dolor izq le sobrevenía cuando se despertaba un recuerdos sobre la hna difunta (2do tramo de su padecimiento).

Un enlace de los dolores con el “estar sentado” sucedió cdo ella fue a una colina a pasear hasta el lugar q solía frecuentar junto con el cuñado. Aquí sus pensamientos se dirigieron a su soledad, al deseo del llegar a ser tan feliz como su hna lo era. De aquí regresó con fuertes dolores y esa misma tarde los dolores sobrevinieron de manera definitiva.

La abasia no era equiparable sólo a una parálisis funcional asociativa, sino tmb a una parálisis funcional simbólica

Freud sostiene q su método de presión sobre la frente nunca fracasó con Elizabeth pues ella siempre tenía una ocurrencia en la mente o una imagen, pero no siempre estaba dispuesta a comunicarlo, intentaba volver a sofocar esos pensamientos esto se debía a dos cosas: o la enferma ejercía una critica sobre su ocurrencia o bien la a horrorizaba indicar la ocurrencia porq le resultaba demasiado desagradable su comunicación. Cdo ella decía q no se le ocurría nada freud le aseguraba q sí se le había ocurrido y así él repetía la presión: la enferma mostraba resistencias a reproducir sus recuerdos.


Así pues tmb se encontró q la enferma frente al lecho de muerte de su hna pensó q su cuñado ahora estaba libre y q ella podía convertirse en su esposa, es así freud encuentra aquí la idea de defensa frente a una representación inconciliable, de la génesis de síntomas históricos por conversión, de una excitación psíquico a lo corporal, de la formación de un grupo psíquico separados por el acto de voluntad q lleva a la defensa: ella había conseguido dejar de lado la dolorosa certidumbre de q amaba al marido de su hna (representación inconciliable) creándose a cambio unos dolores corporales; y en los momentos en q esa certidumbre pretendía imponérsele (duramente el paseo con él a la colina) habían sido generados aquellos dolores por una lograda conversión a lo somático.

Freud para curar a la enferma le dio la oportunidad de aligerarse, por abreacción, de esa excitación almacenada: así ella empieza a recordar varias situaciones con el cuñado

El grupo de representaciones se mantenía aislado de la asociación con el afecto por dos motivos: los dolores se generaron al mismo tiempo que se formó el grupo psíquico separado (mecanismo de escisión de c) y la enferma oponía resistencia al intento de establecer la asociación entre el grupo psíquico separado y sus restantes contenidos de C y cdo esa reunión se consumó sintió un gran dolor psíquico (motivo de la escisión de conciencia). El motivo de la escisión de la C era la defensa; el mecanismo, era el de la conversión. Lo q se muda en dolor corporal es la cantidad de afecto, una consecuencia de esta concepción seria “el amor icc” pierde tanto en intensidad, por es a conversión, q resulta deprimido a la condición de una representación débil y entonces sería este debilitamiento el q posibilitaría su existencia como segundo grupo psíquico

Los dolores no se generaban mientras la enferma vivenciaba las impresiones del primer período (enfermedad del padre) sino con efecto retardado, cuando la enferma reprodujo esas impresiones en sus pensamientos. Una nueva vivencia despierta recuerdo de parecidos contenidos previos, y luego se forman símbolos mnémicos. La conversión es por sumación de los traumas.



EL OLVIDO DE NOMBRES PROPIOS (1900)


El olvido temporario de nombres propios consiste en un fracaso manifiesto de la función mnémica. No sólo se produce el olvido sino un recuerdo falso. Cuando se intenta recordarlo, aparece un nombre sustitutivo como producto de un desplazamiento y este sustituto que acude a la memoria está en lugar del nombre olvidado pero mantiene un nexo con él. Éste aunque es reconocido como incorrecto por la persona, se impone con gran vivacidad.

Las condiciones para el olvido de un nombre con recordar fallido son:

cierta predisposición (huellas mnémicas) para el olvido, ya que crean la posibilidad de que el elemento reprimido se relacione vía asociativa con el nombre buscado y lo arrastre a la represión
represión de algún tema
el establecimiento de una asociación o nexo extrínseco (por ej por homofonía) y de contenido entre el nombre sustituto y el elemento previamente reprimido.


Caso Signorelli:

El olvido del nombre “Signorelli” y su sustitución por los nombres “Boticelli y Boltrafio” se produjo por una perturbación de un nuevo tema que emergía por el precedente, es decir Freud y un extraño habían estado hablando acerca de costumbres de los turcos que vivían en Bosnia y Herzegovina. Ante una enfermedad mortal ellos dicen “Herr (señor), no hay nada más que decir”. Freud liga esto, a un pensamiento q tuvo en ese momento sobre la sexualidad de los turcos. Tuvo que desviar la atención de estos pensamientos para no tocar ese tema con el extraño. [Los frescos de Signorelli están relacionados con la sexualidad].

Además, a esta línea de pensamiento se anudó el recuerdo de una noticia que había recibido en su residencia en Trafoi: un paciente suyo había muerto por una incurable perturbación sexual. La reminiscencia de esto produjo una acción eficiente, al escabullirse el nombre Trafoi en uno de los sustitutos “Boltraffio”. Él había reprimido estos recuerdos, los quería olvidar, pero lograron ponerse en conexión asociativa con el nombre Signorelli, olvidándol o uno contra su voluntad (el nombre Signorelli), cuando hubiese querido olvidar lo otro adrede (sexualidad de los turcos y la muerte de su paciente).

Los nombres sustitutivos no son injustificados, remiten tanto a lo que quería olvidar (la muerte) como a lo que quería recordar (Signorelli), el olvido no se logró ni fracasó por completo, es una formación de compromiso.

Los temas reprimidos (muerte y sexualidad) están ligados con Bosnia, Herzegovina y Trafoi.
(pensamientos

reprimidos)

Elli (un fragmento del nombre) retorna inmodificado en Boticelli. El otro fragmento Signor (señor), que se encadena a Herr (señor) y Herzegovina, es reprimido. Su sustituto se produjo por desplazamiento a lo largo de la conexión esos nombres. Los nombres se tomaron como un acertijo gráfico (rebus). El elemento sofocado (Signorelli) busca prevalecer en alguna otra parte.


*homofonía: palabra que suena igual que otra pero que difiere en el significado. Ej: huno, uno


LA TÉCNICA DEL CHISTE (1905)


El chiste es un modo de decir aquello que no alcanza a ser dicho de otra manera.

La técnica del chiste está en el texto de su expresión, en las palabras utilizadas. Lo cómico no puede hallarse en el significado literal, ni en el pensamiento, está en la expresión verbal de manera que si se sustituye por otra, el chiste pierde su gracia.

En primer lugar se produce una abreviación: una parte o frase se pierde, dejando un sustituto a partir del cual se puede reconstruir la frase, como un indicio. Una palabra se trasmuda en otra y de éste producto léxico depende su carácter chistoso.

En el ejemplo que Freud nos brida en este texto, un señor expresa que “fue tratado famillonarmente”. En realidad lo que quizo decir es que fue tratado de un modo familiar así como lo hacen los millonarios. Entonces de la palabra familiar combinada con la palabra millonario, se forma familionar como un producto mixto, una palabra neoformada, producto de una condensación de ambos.

La segunda frase desaparece (millionar) dejando su componente más importante que se fusiona con el elemento también esencial de la primera (familiar).

Por lo tanto, se podría resumir la técnica del chiste como condensación con formación sustitutiva, en el ejemplo la formación sustitutiva es la palabra mixta, la cual en sí misma es incomprensible, está provista de sentido en un contexto específico y es la q permite que el chiste cause risa.


F a m i l i ar

M i l I o n a r

F a m i I i o n a r

(palabra mixta o neoformada)



Desplazamiento del acento psíquico: (chiste por desplazamiento)

Dos judíos se encuentran en las cercanías de la casa de los baños.

“Has tomado algún baño?”, pregunta uno de ellos (el acento recae sobre “bañarse”)

“Cómo es eso?, falta alguno?” responde el otro (el acento recae en tomar un baño pero en el sentido de poseer, de robar)


Se toma la palabra baño con doble sentido. Es la expresión “tomado un baño” la q posibilita ese desplazamiento del acento, hay un desvío de la ilación del pensamiento de un sentido a otro.

El chiste no reside en la pregunta sino en la contrapregunta, en el desplazamiento del acento de “baño” a “tomar”. Si sustituimos la expresión “tomar un baño” por “bañarse”, el chiste desaparece.

El chiste por desplazamiento depende de la ilación de pensamientos. La diferencia entre el doble sentido y el chiste por desplazamiento es que en el primero una palabra da lugar a dos significados, en el segundo, el sentido de los pensamientos se desvía o desplaza. En general se produce entre un dicho y una respuesta.



Presentación del libro Psicoanálisis con Arte. Heli Morales